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  • Mi Cumpleaños

    Mi Cumpleaños Mi Cumpleaños. Orgía-todos contra uno. El representante del grupo musical en plena gira cumple años. Le preparan una fiesta sorpresa y desde luego que resulta ser así. Era el día de mi trigésimo cumpleaños. Lógicamente esperaba alguna celebración especial. Mis amigos de toda la vida, eran muy dados a darme sorpresas, pero aquella vez no las tenía todas conmigo, porque el especial día, nos cogió de gira con el grupo musical al que represento. Mi obligación era estar con ellos durante aquellas dos semanas. Con ellos y ellas mantenía una relación puramente profesional, aunque hay que decir que todos los componentes del grupo eran maravillosos. Jóvenes, bien educados y con un sentido musical fuera de lo común, lo que ya implica un alto grado de sensibilidad. En fin, el resultado fue que el día transcurrió sin pena ni gloria y, mi gozo en un pozo, ni siquiera los más allegados a mí, se acordaron de mi cumpleaños. Una llamada de mi mujer y de mi hija al teléfono móvil, fue la única certeza de que no me había confundido de día. El triste día en que cumplí 30 años. Con este ánimo, me fui a acostar a la, eso sí, enorme suite del hotel que había escogido para mí. Estaba decidido, pondría el canal porno de la televisión del hotel y me haría una o dos pajas a la salud de los años que ya no volverán jamás. Claro que antes, me tomé un par de copas en el bar de abajo, en amigable charla con el típico y amable camarero pelota, que en compensación a su amabilidad en tan triste momento se llevó una suculenta propina. Así, me vi en la puerta de la habitación, tratando de abrir con la tarjetita magnética que no conseguía introducir en el sentido correcto, hasta que un inaudible "clic" me indicó que el paso estaba franco. Al entrar y justo después de cerrar la puerta, un sonoro griterío me sobresaltó ¡¡¡FELICIDADES!!! -Vaya, una fiesta sorpresa...- El susto fue impresionante. Tanto que me caí de espaldas en el suelo de la habitación, golpeándome la cabeza con una barra que había en la pared de la habitación. Creo que perdí el conocimiento... Al despertar, tuve la certeza de que había muerto y no sé dónde había ido a parar. Mi cuerpo no era como siempre había sido, algo "mullido" por la buena vida, sin ser nada despreciable, pero ahora, era simplemente perfecto. Me encontraba encima de la cama, completamente desnudo y podía contemplar los grupos musculares de mi anatomía, perfectamente definidos. No tenía un solo pelo en el cuerpo, ni siquiera en la cabeza... instintivamente me miré el sexo. Ciertamente despampanante. Sin dejar de ser la misma polla que tantos momentos de satisfacción me había proporcionado a mí y a alguna interfecta más, se veía más voluminosa, en un permanente estado de morbidez que le daba un aspecto verdaderamente apetecible. Para colmo, mi piel había tomado un tono dorado casi rojizo, muy atractivo. No pude evitar soltar una sonora carcajada, pero cuando la escuché mi cuerpo tembló aterrorizado, mi voz también sonaba distinta, con un eco grave y tenebroso, pero inmensamente sugestivo. Si aquello era un sueño, empezaba a gustarme y no iba a hacer nada por despertarme. Solo entonces se me ocurrió mirar alrededor, ya que la tenue luz que había en la estancia, me había hecho centrarme sólo en mi propia presencia en la cama en que me encontraba tumbado boca arriba. Eran los miembros del grupo de música los que me rodeaban, los dos chicos que tocaban la batería y el bajo y las dos vocalistas que tan cachondo me ponían cuando cantaban las dos pegando sus bocas al micrófono. Ni que decir que ese detalle me lo guardaba para mí y nunca les había hecho ni la más ligera insinuación. Y me miraban fijamente. Extrañamente no sentí vergüenza alguna por encontrarme desnudo y en las condiciones en que estaba delante de ellos, tal vez fuera lo insólito de la situación. Pero tal vez fuera, que todos ellos estaban también desnudos y muy sonrientes... La piel de todos ellos, al contrario que la mía, era blanca y brillante y comenzaron a hablarme, ¡¡¡sin mover los labios!!!. - ¿Te encuentras bien, Ramiro?, Tranquilo, que ya ha pasado todo, ahora no te dolerá nada, todo lo contrario, ¿te apetece algo en particular?... Las preguntas se sucedían vertiginosamente y bullían en mi cabeza sin darme tiempo a procesar una respuesta o reacción para cada una de ellas. - No, no intentes moverte -¿dijo? Martina, al ver que trataba de incorporarme y se acercó en un solo gesto apoyando su mano derecha en mi frente. Su abundante pero juvenil pecho se apoyó contra el mío mientras acariciaba mi frente y una descarga eléctrica recorrió mis entrañas al tiempo que seguía escuchando su voz, mitad dulce mitad estridente, siempre dentro de mi cabeza y sin que ninguno pronunciara ostensiblemente una sola palabra con los labios. - Descansa, déjanos hacer a nosotros, que sabemos lo que necesitas y te lo vamos a dar, ahora no importa nada de lo que haya pasado anteriormente, no importa nada de lo que te haya dado miedo en toda tu vida, no importa lo que hayas querido o no hacer durante tus días pasados, es el momento de sentirlo todo. Todo junto.Webcam porno
    Y así lo escuchaba en mi cabeza, todo junto y de una sola vez, sin poder llegar a acostumbrarme. Mientras decía eso, noté que alguno se acomodaba entre mis piernas, pero no podía ver quién porque me lo tapaba Martina que estaba recostada delante de mi cara. Aunque traté de moverme, no podía reaccionar, así que dejé que mi cuerpo ordenara aquella situación que yo no controlaba. El calor y el cosquilleo que comenzaba a notar entre mis piernas se mezclaba con los susurros que sonaban inmisericordemente dentro de mi cerebro, y subía hasta mi entrepierna, cuando noté que Vicky se introducía mi pene en la boca, sin que extrañamente, pues la situación me estaba excitando de modo brutal, tuviera una completa erección. Más al contrario, mi pene se quedaba en el estado intermedio en que se encontraba, proporcionándome un placer más sereno que el que se avecinaba. Martina se separó de mí, alargando su sonrisa y mirando hacia mi cuerpo inferior. Para mi sorpresa, era Nacho, y no Vicky, el que chupaba mi nabo, sosegadamente. Mi cuerpo se lo permitía y comenzaron a resonar nuevamente las palabras en mi mente. - No te preocupes de nada y disfruta, olvídate de lo que te repugna y saborea el momento. Lo cierto es que me estaba dando un placer muy distinto a lo que conocía hasta entonces y me dejé hacer aunque de todas formas no hubiera podido resistirme, pues el otro componente masculino del grupo, Iván, se había colocado a la altura de mi cabeza y levantando mis brazos, los sujetó con firmeza, inmovilizándome también por ese lado. Al mismo tiempo, colocó su polla en mi cara y fue frotando lentamente todos sus lampiños genitales por mi rostro, dejándome aspirar el olor dulzón a sudor de sus cojones, que se arrastraban por mis ojos, nariz y boca a la par que su polla iba adquiriendo tamaño y consistencia de modo que acabó enhiesta ante mis ojos, justo en el momento en que Nacho comenzó a masajearme los huevos, incrementando el ritmo de su mamada. No sé dónde había quedado mi hombría por aquel entonces, pero no me pasó otra cosa por la cabeza que comenzar a usar las manos, para dirigir suavemente el cuerpo de Iván hasta que quedara con su culo ligeramente apoyado en mi pecho y su apetecible nabo en su máximo esplendor de frente a mi cara. Era una polla magnífica, prácticamente perfecta y sin defectos, me descubrí admirando por primera vez el sexo de un hombre, como si me hubiera ido el mariconeo de toda la vida... Él parecía leerme el pensamiento y se dejó guiar sin ofrecer resistencia ni realizar brusquedad alguna en sus movimientos. De hecho quizás lo leyera, porque al tiempo que comencé a lamer su estaca, me empezó a acariciar la cara y el cuello con la mano izquierda, en tanto que con la derecha se masturbaba lenta pero consistentemente. Sabía que quería probar su leche cuanto antes. Y me la dio cuando un cúmulo de sensaciones embriagaba mi cuerpo. Vicky se encontraba junto con Marina a mis pies y, mientras una chupaba alternativamente los dedos de uno de ellos, la otra restregaba su chocho en los dedos humedecidos, llegando a introducir levemente el dedo gordo dentro de su cavidad. Así pasaban de un pie a otro, impregnando mis pies con su caldo interior, intercambiando posiciones y dejándome un cosquilleo más que morboso, en mi mente además sonaban sus gemidos junto con palabras cariñosas y expresiones obscenas. Con ese tembleque en los pies, y el masaje de Nacho en mi entrepierna, haciéndome estremecer, recibí la primera descarga de Iván cerca de la nariz, que sin alterar su gesto me hizo abrir la boca y depositó su palpitante capullo en la punta de mi lengua. El segundo chorro se derramó suavemente en mi boca que se iba llenando poco a poco sin que ningún "disparo" saliera despedido a mi garganta. Cuando terminó me miró y me susurró en el cerebro, desde dentro otra vez, que lo saboreara y que tragara un poco, pero que el resto era para las chicas, que lo guardara en mi boca para ellas. Lo hice, cerré la boca y dejé que el sabor del semen lo inundara todo. Esperaba que se acercaran las chicas, porque noté que habían abandonado mis pies, pero al abrir los ojos -ni siquiera me di cuenta de que los había cerrado para saborear la leche de mi boca- vi que Iván se había retirado y que estaban los cuatro recibiendo los disparos de mi polla que había empezado a eyacular entre serenos espasmos tras el sabio trabajo de Nacho. Los cuatro se besaban intercambiándose de boca en boca mi semen, que me dejó al abandonar mi cuerpo la habitual sensación de paz y serenidad que siempre me había provocado y que a veces incluso me hacía dormirme inmediatamente (menos mal que por lo menos había en mí un sentimiento que me resultaba familiar). Al momento las chicas vinieron a tomar de mi boca el semen de Iván, y sin saber ni cómo, al correrme me había tragado casi todo, dejándome un suave sabor a semen en la boca que es lo más que pudieron hallar las chicas allí. Al ver que yo había tragado gran parte (el caso es que me había gustado), se enfadaron visiblemente... Me besaron hasta rascar mi lengua con los dientes, haciéndome estremecer por la sensación tan extraña y cuando no quedaba ni el recuerdo de lo que había albergado mi boca, Martina se dedicó a abofetearme, desde atrás mientras Vicky tomaba la posición que antes había ocupado Nacho, indicándome que ella iba a ser la encargada de castigarme por "ser malo y habérmelo comido todo sin dejar para ellas" Los dos chicos, entretanto, se trasladaron a mis piernas y se empezaron a frotar respectivamente el nabo cada uno con uno de mis pies, suave y lentamente. Vicky se abrió el chocho en mi cara, y supuse que mi castigo sería chuparlo. ¡Vale!, después de lo anterior, necesitaba un refuerzo de mi masculinidad y chupar todo un señor chumino me ayudaría -pensé- y me dediqué a besar lentamente los labios externos de su coño suave y perfumado, húmedo hasta gotear sobre mi pecho. Bendito castigo... En eso, las bofetadas de Martina se mantenían más suaves, casi en una caricia, marcando el ritmo que debía seguir con la lengua en los entresijos del coño de Vicky, que cada vez me estaba gustando más. De pronto, apenas cinco minutos desde que empecé a chuparla, noté que Vicky comenzaba con los espasmos propios de un orgasmo en toda regla, lo que aproveché para intensificar mis lametones de modo que la chica se estremecía, gritando chillonamente dentro de mí cabeza hasta que escuché un ¡AHORA! que me descolocó. En ese justo momento, en el culmen del orgasmo de Vicky, ésta y su compañera, detrás de mi cabeza, comenzaron a mearse en mi cara, con chorros calientes que me era imposible esquivar y que me ahogaban y casi me hacían daño por la fuerza con que se proyectaban contra mi cara, de modo que tuve que abrir incluso la boca para respirar, lo que aprovecharon para mearse dentro... ese sí que era el castigo. Inexplicablemente, después de aquello, con la cara meada y un sentimiento de humillación paralelo a la humedad avinagrada en mi garganta y fosas nasales, tenía la polla a punto de explotar y Martina, me indicó que ahora todo mi cuerpo iba a ser de ella. Le tocaba disfrutarme... Se subió de un salto y se clavó mi polla de golpe dentro de su coño, que abrazaba el palo casi cariñosamente. Ella con los ojos cerrados me limpiaba la cara de sus meados con una toalla húmeda y vaporosa que olía a hierba, mientras se mecía encima mía lentamente. Así podía aguantar una eternidad, o por lo menos tenía esa impresión de mi propio cuerpo. En un momento determinado, incrementó el ritmo, haciendo una seña casi imperceptible a los chicos que la tomaron cada uno de una pierna y, elevándola unos milímetros, sin dejar que se saliera de mi pene, le fueron dando la vuelta, hasta que se quedó tumbada con la espalda sobre mi pecho, ensartada en mi polla con la rasurada almeja perfectamente expuesta. A mí me abrieron las piernas, doblándome las rodillas para elevarla, lo que hizo que se la clavara un poco más y entonces vi cómo Nacho volvía a acomodarse entre mis piernas, comenzando a frotar su polla contra lo que de la mía quedaba fuera del coño de Martina, mientras Ivan y Vicky supervisaban muy de cerca esa operación, lamiendo alternativamente nuestras pollas y el coño con el hinchado clítoris de Martina que gemía en mi mente como una loca. Entonces, Nacho, ayudado por los otros dos, fue buscando con su polla un pequeño hueco en el coño de Martina, que aprovechó para deslizarla lentamente a lo largo de mi rabo, dilatando a su paso la raja de la chica, que cuando se encontró con dos penes dentro de su almeja, sin poder articular ni un simple gemido, empezó a babear encima de mi cuello. Me empezaba a doler la espalda de tanto tiempo tumbado y con tanta gente encima, lo que pareció entender Iván al mismo tiempo que yo lo pensaba (ya creía que me leía el pensamiento) y se dirigió otra vez detrás de mí, levantándonos a todos empujando desde mis hombros hasta que quedé sentado con los demás ocupando las mismas posiciones y sin soltarse. Desde ahí, Nacho comenzó a apretar el ritmo, hasta que le noté derramar su leche dentro de Martina, y encima de mi polla, lo que me puso verdaderamente a mil otra vez, pero al sacarla, la mía fue detrás y nos salimos los dos del coño de Martina, que aún no se había corrido así que Vicky se puso a comerle la raja -rezumante de la corrida de su compañero- para que llegase al orgasmo que ya reclamaba como algo que se le hubiera robado. Martina me agarró de la polla y se la enfiló al culo, terminándose de poner de pie y encorvándose para facilitar la entrada, por lo que la seguí, apretándome contra su preciosidad de parte trasera y fui dejando que se introdujera al ritmo que ella marcaba, mientras, muy alarmado, noté que Iván se situaba estratégicamente a mi espalda, frotando su inmensa polla en mi culo, sin que yo, aunque lo intenté pudiera articular palabra para parar aquello. Vicky, desde su posición, comiéndole el coño a Martina dispuso las manos en mis nalgas, dando un empujón que terminó de enterrar mi nabo en el caliente ano de Martina, que se cerró tras de él llenando de placer todo mi cuerpo y relajando mi esfínter, momento que Iván aprovechó para situar su capullo en la puerta de mi ano, ayudado por las manos de Vicky que abrían mis nalgas de par en par. Nacho se entretenía mientras chupando y acariciando relajada y alternativamente todo lo que se encontraba a su paso, y revoloteaba alrededor del grupo consolidado en la amalgama de varios cuerpos que nos habíamos convertido. Empecé a dejarme llevar y a disfrutar del culo de Martina, que era una verdadera delicia, por lo que me despreocupé de lo demás y que fuera lo que fuese, me condujera al placer. Además, Iván no pasaba de frotar la punta de su nabo en la entrada de mi culo, lo que comenzaba a darme un cosquilleo agradable al ritmo que yo enculaba a Martina que empezó a correrse por fin en la boca de Vicky, apretando mi polla dentro de ella con los espasmos de su corrida, momento en que perdí el control y noté la entrada de Iván hasta muy dentro de mi esfínter. Inspiré profundamente y me dejé hacer, después de todo, escocía, pero comenzó a resultarme algo agradable follarme el culo de Martina con los impulsos de la polla de Iván que se prolongaba con la mía hasta formar una sola estaca. Iván se corrió muy rápido, casi al tiempo que yo lo anunciaba y Martina apretó el culo salvajemente hasta que la leche comenzó a rebosar de su ano, cayendo sobre las diligentes bocas de Vicky y Nacho que recogieron todo lo que cayó y aún después limpiaron alternativamente el ojete de Martina y el mío de todo lo que rezumaba. Me tumbé otra vez y serenamente me fui sumiendo en un sueño ligero mientras los cuatro que me habían sometido a una sesión de sexo tan inesperada y nueva, acariciaban mi cuerpo embadurnado con el resto de los flujos que habían emanado los cuerpo de los cinco. Cuando desperté me encontraba encima de la cama del hotel, intentando sobreponerme a un intenso dolor de cabeza que apenas me dejaba abrir los ojos y preguntándome qué había pasado. Dudaba que fuera un sueño, antes de abrir los ojos, puesto que nunca había recordado los pormenores de un sueño con tal nitidez. Pero cuando los abrí, lo vi todo negro, y pensé que realmente había muerto y se trataba de un estado nuevo y distinto a cuanto había vivido. Me toqué el cuerpo y noté que tenía el pubis muy sensible, sin pelos, los huevos igual, y la polla me quemaba... igual que el culo. Me llevé la mano a la cabeza y algo me chocó. Allí sí que tenía pelos... instintivamente alargué la mano hacia la cabecera de la cama y activé el interruptor de la luz de la habitación del hotel... La explicación a todo vino unos minutos después. Al encender la luz vi a las dos chicas del grupo desnudas a los pies de la cama, ambas estaban dormidas y Martina tenía todavía un pezón de Vicky aprisionado entre los labios, en tanto que Nacho dormía en el sillón de enfrente, también desnudo e Iván se estaba secando (después de haberse dado una ducha, supuse) en el baño de espaldas a mí. Iván me explicó que todo había sido parte de una broma que se les había escapado de las manos: Los cuatro, se habían reunido en la habitación para darme una sorpresa en mi cumpleaños. De hecho, encima de la mesa había una tarta que en algún momento habían atacado indiscriminadamente y estaba toda desmoronada. Al caerme y desmayarme, comprobaron que sólo había sido un desvanecimiento y que no me había pasado nada (Nacho y Vicky han terminado Medicina) y aprovecharon para darme un somnífero con el fin de gastarme una bromilla: afeitarme los genitales . Y a eso se dedicaron. Pero el "somnífero" me hizo una reacción inesperada pues actuó como un fuerte alucinógeno y me despertó en un estado de excitación que contagió a todos y las chicas en particular, con mi polla al descubierto, empezaron a desmadrarse, entonces yo me volví a desmayar y en ese rato las cosas se dispararon del todo entre ellos, ... Lo demás que yo recordaba (con algunos matices que sí que se debían al efecto de la pastilla) había sido casi todo real y aunque ninguno había tenido anteriormente ningún contacto de tipo sexual con otro miembro del grupo (y menos entre dos del mismo sexo, aunque algunos sí que eran abiertamente bisexuales de antes), actuaron como si llevaran teniendo sexo entre ellos desde hace mucho tiempo, y yo simplemente me uní al grupo... Después de aquello no me he vuelto muy distinto a como era antes, pero sí que ese cumpleaños marcó un hito muy significativo en mi vida sexual. Lo que sí es cierto es que ahora, las giras del grupo las "disfrutamos" mucho más que antes.

    Cuarteto en familia

    Cuarteto en familia Mi hermana, su compañera, el jefe y yo Esta historia sucedió cuando mi hermana Rosa empezó a decir que quería independizarse económicamente de mis padres, por lo que se buscó un trabajo en una discoteca de camarera y gogó, el cual estaba excelentemente pagado, ella tendría sobre dieciocho años, mediría sobre 1,70, tenía unos senos hermosos, un cuerpo delicioso, y alguna experiencia sexual. Yo solía ir mucho por allí, tenía mucha confianza con las compañeras de trabajo de ella, pues eran todas chicas, e incluso me llevaba bien con el jefe. Cuando hablábamos, sus compañeras de discoteca avisaban a Rosa de que no era oro todo lo que relucía allí, que se movían muchas cosas que quizás no aguantaría, que el jefe Rafael se había acostado con muchas de las camareras y gogós que habían pasado por su empresa, y con la que no lo había conseguido le había rescindido el contrato. Mi hermana Rosa repetía hasta la saciedad que ella no haría eso, que preferiría perder el trabajo. Un sábado, el jefe se acercó a mi hermana, y le dijo que iba cerca de donde vivíamos, que si queríamos nos acercaba después de cerrar, ella me lo dijo, y como no teníamos muchas ganas de coger el autobús a las nueve de la mañana que salía, pues aceptamos. Dieron las ocho y media de la mañana y cerraron puertas, y como siempre empezaron a limpiar, todas las chicas estaban allí limpiando, y el jefe y algunos novios o familiares nos quedamos en la barra tomando la última copa. Estando así, Rafael le dijo a una chica, a Lorena, que se quedara cuando terminaran, para ver unas cosas para la semana pasada, eso me hizo sospechar, porque casualmente era la única chica que no tenía acompañante, ella era morena, un poco más alta que mi hermana, y con un cuerpo también magnifico, como todas las que trabajaban allí. Llegó el momento en que quedamos dentro de la disco Rafael, Rosa, Lorena y yo, y justo antes de marcharnos de allí, nos colocamos en la barra y nos tomamos un chupito para terminar la noche, ya con esto, todos íbamos bastante contentos. Fuimos al coche y quedamos impresionados ante el BMW espectacular, subimos y cuando arrancó, Rafael nos dijo que si nos tomábamos la última en su casa, para celebrar el ingreso de Rosa en la discoteca, ante las buenas formas, aceptamos, aunque en ese momento los dos pensamos en las cosas que habían contado de él, pero al ir los dos, no sospechábamos mucho. Llegamos a una casa en las afueras de Huelva, en San Juan, metió el coche en el garaje y subimos arriba, él empezó a servir copas, pasamos un buen rato hablando y riendo, Lorena se mostraba indiferente, como sabiendo lo que iba a pasar. Pasó el rato y la situación fue cambiando, el jefe no paraba de beber y además se había estado colocando con algo más, se le notaba en sus ojos. Estábamos bailando en pareja, Rosa con Rafael, y yo con la otra. En un instante, Rosa se marchó al baño, mientras el jefe se quedó sentado en un sofá, hasta que sorpresivamente Rafael le ordenó a Lorena que fuera buena conmigo, yo me quedé atónito, ella me empezó a besar, hasta que al rato, Rafael entre risas le ordenó a ella que se quitara la falda y las braguitas, para que yo pudiera comer algo, que me veía muy mal por el alcohol. Lorena sumisa hizo lo que dijo y se desnudó la parte inferior, y se acostó en la mesa, a ella se le veía que estaba acostumbrada a estas situaciones, y supongo que las tenía que aguantar porque en la discoteca ganaba una pasta. Yo me puse muy caliente, y estaba ya obsesionado con aquel coñito rasurado que tenía ante mí, ella abría las piernas para que lo pudiera ver en su máxima extensión, hasta que Rafael me ordenó que comiera, entonces no me lo pensé y comencé a lamer de arriba abajo su rajita, entreteniéndome en el clítoris e intentando meter mi lengua en la vagina. Hasta que Rosa salió del servicio, pudo oír unos gemidos, giró la cabeza y vio como le lamía el húmedo coño a Lorena, ella pegó un salto al verlo, entonces Rafael comenzó a reír y nos dijo que nos viniéramos a hacerlo delante de él y de Rosa, mi hermana le pedía a su jefe que por favor no lo hiciéramos, pero Lorena se bajó de la mesa, se quitó toda la ropa, y se acostó en la alfombra justo delante de Rafael. A continuación nos ordenó que íbamos a hacer todo lo que Rosa y él dijeran, nosotros asentimos con la cabeza, y me ordenó que pusiera a Lorena a cuatro patas, y que siguiera comiéndole el coño. Rosa tenía cara de no comprender como Lorena podía estar tan tranquila haciendo aquello delante de todos. Lorena parecía una profesional y desde luego no era la primera vez que hacía aquello. La siguiente orden de Rafael fue que subiera la lengua y le comiera el culo, que se la metiese dentro de su hueco, eso hice, y él me elogiaba, me incitaba a que siguiera, que a la guarra le gustaba, que continuara follándole el culo con mi lengua. Al oir el rudo lenguaje de Rafael, Rosa se asustaba todavía más, estaba en el sofá tenía las piernas cruzadas, muy cerradas. Entonces, Rafael se giró hacia Rosa, y le pidió que le diese alguna orden, ella no quería, el jefe continuaba, le decía que sabía que le excitaba vernos, que había venido sabiendo lo que había, que seguro que muchas chicas le dijeron lo que yo hacía, Rosa le dijo que por favor nos llevase a casa, me miró y vio en mi una cara fuera de sí, excitada ante aquella situación, Rafael siguió, le dijo que no hiciera un sufrimiento eso, que disfrutara viéndonos, que si quería que no participara, que solo mirase y disfrutara. Él le rogaba que nos dijera que teníamos que hacer, incluso le dijo que por cada orden que diese le pagaría una hora extra más al final de mes. Rosa se quedó pensando un rato, si por ella hubiera sido saldría corriendo, pero al ofrecerle dinero, con lo que lo ansiaba para poder salir de casa e irse a vivir ella sola aceptó la propuesta, al fin y al cabo no hacía nada malo, sólo daba órdenes, y satisfacía a su hermano. Rafael sonrió, y le dijo que empezara, Rosa le ordenó a Lorena que se pusiera de rodillas en el suelo y le comiese la polla a su hermano, Lorena lo hizo y comenzó a lamerme la polla fuertemente, lo hacía con ansia. Rafael le dijo que muy bien, que ya tenía una hora extra. De repente, Rafael se sacó su polla ya empalmada del pantalón y comenzó a tocarse delante de nosotros, y le preguntó a Rosa si le gustaba su verga, ella no sabía dónde meterse. Rafael le dijo a Rosa que se la comiese un poco, que sabía que ambos tenían ganas, a la vez, empezó a tocarle sus piernas que quedaban al descubierto por la faldita tan corta que llevaba, después él, la cogió de la cabeza, y la fue acercando a su pene lentamente, diciéndole que eran horas extras, dinero fácil, que mirase a Lorena como no decía nada, pues quería dinero. Rosa estaba algo asustada, pero la bebida y las ansias de dinero no le hacían oponer mucha resistencia, así que llegado el momento, Rosa se encontraba comiéndole la polla a su jefe. A continuación, Rafael me dijo que me tirase en el suelo, y él se puso a mi lado, y las chicas de rodillas comiéndonosla, era una gozada, las dos chicas mamando nuestras pollas, y el ver a mi hermana de esta guisa me excitaba aun más. Después de un tiempo, Rafael me dijo que me la follase, entonces puse de rodillas a Lorena y comencé a follármela, me puse a su espalda, y empecé a metérsela y sacársela, sin mucha oposición, por lo que cada vez me la tiraba más fuertemente, cogiéndola de los pelos y tirándola hacia mí, Rafael a la vez que se la mamaba mi hermana, insultaba a Lorena, le decía que era la mejor perra del local, Lorena no se inmutaba mucho, incluso parecía pasarlo muy bien. Rafael, cogió a mi hermana, y también la puso a cuatro patas al lado nuestro, y progresivamente se la fue introduciendo, la trataba con suavidad, se notaba que no quería causarle una mala impresión por ser la primera vez, hasta que llegó el momento que se le olvidó esto, y empezó a ir más rápido, siendo follada constantemente por él, que clavaba su polla sin parar agarrándole sus pechos. En la mitad, Lorena le pidió a Rafael un intercambio de parejas, lo que me dejó estupefacto, rápidamente Rosa se negó, dijo que eran hermanos, que por ahí no pasaba, por lo que ante esto, Rafael pasó de la idea y no llegó a más la idea. Mientras follaba el jefe a mi hermana, este me dijo que se la metiera ahora por el culito, Rosa nos miró con cara de desagrado, Rafael se dio cuenta, pero yo le hice caso, y penetré el ano de la compañera de mi hermana, Rosa podía ver la cara dolorida de Lorena al ser invadido su culito, pero tampoco las quejas fueron muy alevosas, se notaba que estaba acostumbrada a eso. De pronto Rafael sacó su polla de la vagina de mi hermana, y se la puso en la punta del ano, ante esto Rosa dio un salto y se giró, y le dijo que de eso nada, Rafael le ordenó que se pusiera en la alfombra de rodillas, ella lo hizo, y él le dijo que mirara. Rafael me dijo que me tumbara boca arriba, y a Lorena que me follase, así lo hicimos, hasta que él se acercó, y penetró el culo de ella, estaba sufriendo una doble penetración, pero en su cara de gozo se le notaba que no era la primera vez, Rafael se giró hacia mi hermana y le dijo que aprendiese, que Lorena estaba ganando muchas horas extras, que las dos eran unas putitas, y que era mejor que al menos ganasen dinero por eso, Rosa asustada seguía arrodillada viendo el espectáculo, hasta que de pronto Lorena gritó corriéndose. Ninguno de los dos nos habíamos corrido pero estábamos a punto, por lo que él me cogió del brazo y nos aproximamos a Rosa, Rafael me dijo que me masturbase para correrme, así lo hice, mi hermana veía cómo los dos nos masturbábamos delante de su cara, hasta que él se corrió sobre la cara de mi hermana, y al ver que yo también llegaba al fin, me aguantó de la cintura para que mi leche también cayera sobre mi hermana, de este modo la empapamos de leche. Rosa se enfadó al sufrir aquello, se levantó y se fue llorando al lavabo, con su cara y pechos manchados de arriba abajo, Lorena fue detrás de ella a consolarla, y lo consiguió, no sé qué le dijo pero lo logró, supongo que irían los tiros por el dinero que iba a ganar, al final acabamos todos durmiendo en casa de Rafael.

    Investigaciones antropológicas

    Ni piensen por un momento que les voy a dar mi nombre ni datos que puedan ayudar al lector a identificarme, a lo sumo les daré una corta orientación sobre los estudios que he realizado para que puedan llegar a tener una ligera idea del porque y como sucedieron los hechos que les voy a relatar. Como catedrática a tiempo completo de un afamado recinto Universitario, tengo el derecho de tomar un año Sabatico eso significa que luego de diez años de soportar la majadería de colegas profesores y de alumnos estériles me puedo dedicar por un año a la realización de una proyecto investigación con el firme compromiso de realizar una publicación sobre el mismo, durante ese año de investigación continúo recibiendo mi sueldo completo el cual utilizo junto con unos fondos especiales para sufragar mis estudios en el campo de las Ciencias Sociales. Como soy divorciada y no tengo hijos ni perro que me ladre me decidí realizar un estudio que en palabras sencillas se trata sobre las costumbres y estilos de vida dentro de comunidades socio-cultural y económicamente primitivas, desde luego que mi estudio no es uno que se realice en la biblioteca de la esquina, por lo que para llevarlo a feliz término debía convivir por lo menos de tres a seis mese con los sujetos de mi investigación. Para fines de mis estudios tomé dos poblaciones, una fue conformada por los habitantes del África ecuatorial los temibles Pigmeos, y la otra población fue conformada por la no menos temibles tribus Waicas del Amazonas en América del Sur. En este relato no los voy aburrir con los pormenores de mis estudios y mucho menos con los hallazgos encontrados, primeramente les contaré que me pasó con los Pigmeos y luego en otra oportunidad les contaré como me fue con los Waicas. Pero a pesar de que trato de ser sencilla en mi vocabulario para no aburrirlos de vez en cuando puede que se me salga algún comentario de corte científico, espero me sepan perdonar no es mi intención dar una cátedra de Estudios Sociales, pensandolo bien creo que en el fondo de todo mi intención fue la de divertirme y pasar un buen rato. Luego de pasar las mil peripecias para conseguir permisos, autorizaciones y demás cosas solicitadas por los gobiernos de los territorios a los que me dirigía por fin luego de casi seis meses de preparativos previos al viaje pude llegar a mi primer lugar de investigación localizada en el África. Desde un principio la comunidad donde llegué me acogió con alegría, no se podían explicar como una mujer blanca quería vivir con ellos y como ellos por un largo tiempo, y además como parte del trato debía ser tratada igual que el resto de la tribu o comunidad eso sin contar que al marcharme me había comprometido en dejar gran parte de mis pertenencias como una especie de truque o intercambio por permitirme el vivir con ellos por tanto tiempo y ser una carga mas, como no se da el caso de que una mujer sola viva dentro de la comunidad por decirlo de algún modo fui adoptada por una de las familias, con el dialecto no se me presentó mayor problema ya que desde que comencé a organizar el viaje me dediqué a estudiarlo, a la semana de estar viviendo junto a ellos lo dominaba relativamente bien eso sin contar los modismos propios de esa región los cuales tan solo fue cosa de adaptar mi oído y acostumbrarme a su especie de ceceo o susurros para hablar. Como era una comunidad extremadamente primitiva su estilo de vida era de recolectores y cazadores nómada, por lo que la mayor parte de mis pertenencias cabían en un morral, al principio gran parte de mi tiempo lo pasaba con las mujeres ya que ella se dedican a la recolección de los frutos, y a la crianza y cuido de los niños, pero a pesar de sentir que era tratada con cierta familiaridad la mayor parte de las veces podía como percibir que no era de su total confianza, hasta que un buen día me dio por analizar el nombre por el cual se referían a mi persona el cual era traducido literalmente "mujer que se cubre con hojas" todas las personas de esa comunidad a lo sumo usaban un tapa rabo todo el tiempo, yo realmente era la única que siempre andaba vestida y calzada con unas pesadas botas, al darme cuenta de ello llegué a la conclusión de que para ser realmente aceptada debía ser lo más semejante a ellos en lo que me fuese posible, no bastaba que hablase su dialecto, y que en parte me comportase como ellos, o sea comer, recoger frutas y hacer lo que hacen las mujeres, para ser realmente aceptada debía vestir o mejor dicho desvestirme como ellos, y tras pensarlo detenidamente llegué a la conclusión de que nadie ahí realmente me conocía y si quería ser aceptada debía hacerlo, ademas existe un viejo aforismo romano que dice "al país que fueres has lo que vieres" por lo que decidí ese día el quitarme toda la ropa y andar como andaban todos, el hacer el tapa rabo fue más simple de lo que pensé, una vez que me encontré en iguales condiciones que el resto de la gente me integré al grupo de mujeres que se dirigía a recolectar y a partir de ese momento me enteré de todos los chismes importantes dentro de la tribu, lo que para mi fue una clara muestra de que era aceptada por todas o por lo menos por la mayoría de las mujeres como una igual. Yo soy blanca de cabellera larga y de color castaño claro, no soy alta pero si lo suficiente para destacar dentro de un nutrido grupo de mujeres y hombres pigmeos, a mi llegada pensaba yo que estaba algo delgada pero al compararme con el resto de las mujeres de la tribu me consideré gorda, mis senos son firmes y bien formados similares a los de la mayoría de las mujeres jóvenes de la comunidad, pero mis caderas a simple vista eran realmente mucho más anchas, durante esa primera salida desnuda únicamente cubierta con un tapa rabo mucha de las mujeres se me acercaban y ocasionalmente me tocaban alguna parte de mi cuerpo y luego se miraban los dedos como comprobando que no se habían manchado eso a mi me pareció muy gracioso, les hice ese comentario y a ellas también les causó gracia, a media mañana mientras recolectábamos unos plátanos y otras cosas junto con otras tres mujeres jóvenes nos metimos a una charca de agua para refrescarnos, mientras el resto del grupo se dirigía a la sede del campamento o tribu, debido al calor comenzamos a jugar con el agua echándonos unas a otras con las manos hasta que una de ellas se me fue acercando y disimuladamente como si fuese por accidente se tiraba sobre mi, en cierto momento perdí el equilibrio y me sujeté de su pequeño cuerpo cosa que me dio la impresión que fue de su total agradó, sus pequeñas manos me ayudaron a levantar del agua al tiempo que me acariciaba los senos, lo que me hiso sentir algo confundida al principio pero al ver en su rostro algo parecido a una mirada lujuriosa, decidí continuar haciendo lo que ella me hacía y en su rostro se reflejó una gran felicidad lo que me dio pie para continuar explorando ese aspecto que en mis estudios había pasado por alto o sencillamente no había tomado en cuenta, lentamente las dos nos fuimos acercando hacía la orilla mientras nos acariciábamos mutuamente ella a pesar de su brusquedad al principio del juego dio un cambio radical, ya al ganar las dos la orilla nos tiramos en un pequeño banco de arena donde sus manos comenzaron a explorar el resto de mi cuerpo mientras que yo le hacía lo mismo a ella con mis manos y mi boca, es cierto que al principio el aroma de su cuerpo me produjo algo de repulsión quisas por lo fuerte, por lo natural sin perfumes que ocultasen o disimulasen su propio y verdadero olor, pero prontamente me acostumbre como ella supongo se habrá acostumbrado al mio, les voy a decir a pesar de tener treinta y tantos años largos de edad nunca en mi vida me había ni siquiera toqueteado con otra mujer, todas mis relaciones sexuales fueron heterosexuales hasta ese día en que esa joven mujer comenzamos a jugar como un par de críos, cuando me di cuenta ya nos encontrábamos tendidas en la arena acariciandonos y explorando la vulva de la otra con todo y lengua, para mi fue una experiencia única hasta que las otras dos pigmeas se nos acercaron y tímidamente al principio comenzaron acariciar mi cuerpo y el de mi compañera, una de ellas colocó su boca sobre uno de mis senos y me lo comenzó a mamar mientras que la otra recién llegada al principio me acarició mi rostro y mi cabellera para después con su pequeña lengua comenzó a lamerme por todas partes de mi cuerpo que estuviese a su disposición desde mis axilas hasta dentro de mis nalgas, si alguien me preguntase cuantos orgasmos alcancé en esos momentos para serles franca no se que cantidad de ellos alcancé ese día ya que las pigmeas me hicieron llorar de placer y satisfacción como nunca antes lo había hecho en mi vida. Una vez que nos pudimos quedar tranquilas y sumamente relajadas, la primera en acostarse con migo me comentó que no debía decirle nada de eso a los hombres, ya que se molestaban por no haber sido llamados a disfrutar de ellas, durante el camino de retorno al campamento se corrió como pólvora entre las mujeres jóvenes mi gusto por ser acariciada por otra mujer, y a partir de esos momentos me era realmente difícil el no encontrarme jugando o ser el objeto del juego de mis nuevas compañeras, en una ocasión una de ellas me obsequió un grupo de figuras talladas que yo al principio pensé que se trataba de la representación de unos cazadores algunos con una pieza de caza a sus pies, no fue hasta que me encontré a solas con ella que entendí que se trataban del equivalente a un consolador moderno, lo único que estos son totalmente realizados en una madera muy oscura y parecida al ébano, pero con nudos y betas más gruesas, me quedé sorprendida al ver como esa pequeña mujer se fue introduciendo una de las talla entre sus nalgas, yo realmente tenía curiosidad y siempre me encuentro en la mejor disposición de que un buen macho me de por el culo, pero el que otra mujer me lo hiciera me llenó de excitación a tal grado que casi no podía esperar a llegar al río para que ella me lo hiciera, una vez algo retirada de las miradas indiscretas del resto del grupo, la joven mujer y yo nos divertimos durante un largo rato, hasta que me dio por jugar con las tallas al principio comencé a introducirmelas por el coño mientras que ella me acariciaba el cuerpo y sus pequeñas manos eran introducidas dentro de mi vulva, cuando yo me encontraba de lo más caliente sus dedos comenzaron a ser pasados por mi esfínter y luego su boca comenzó a dejar una gran cantidad de su saliva entre mis nalgas, mientras que con su lengua me excitaba más y más, de momento tomó una de las figuras una de las más grandes y comenzó a presionarla sobre mi esfínter el cual como por arte de magia le cedió paso a la oscura madera y fui sintiendo como lentamente mi amiga me lo iba introduciendo poco a poco por el recto al tiempo que una de sus manos se dedicaba a jugar con mi inflamado clítoris, luego no se como se las arreglo pero colocó su pequeño coño contra mi boca y yo me di el gusto de chuparselo hasta que las dos nos cansamos de tantos orgamos que ambas alcanzamos. Al regresar guardé como un tesoro los cuales aprecio mucho hoy en día las tallas de madera de los "cazadores" que me regaló mi amiga en la selva de .............. no tenía ni un mes cuando me tocó estar en una especie de fiesta o celebración una adolescente con la llegada de su primer periodo pasaba de ser niña a mujer y ello con lleva algo así como una especie de fiesta de quince años o de graduación luego de la cual era solicitada en matrimonio por un hombre de otra familia pero realmente no se le considera que es su mujer hasta que esta no da a luz un hijo de ese hombre, mientras tanto puede joder con algún otro y se le ocurre quedar embarazada de ese otro y decir que es de su marido sencillamente es de su marido así de fácil. Desde que decidí vestir como el resto de las mujeres de la tribu contrario a lo que yo pensaba mi popularidad entre los hombres fue menos evidente, quisas por ser más alta que todos ellos no les atraía físicamente como mujer y para ser franca ellos no me atraían como hombres, diferente a las mujeres que cuando jugaban con migo era como si me encontrase jugando con niñas pequeñas, pero en esa fiesta de celebración a la que fui invitada había dos hombresitos que no me quitaban la vista de encima de mi persona, luego me enteré que habían ofrecido al jefe de la familia que me había adoptado una gran oferta por mi cosa que en el fondo me llenó de alegría, pero nuestro trato con él era que no me vendería ni me cambiaría a ningún precio, a menos que yo aceptase, durante la celebración se bailó la danza del elefante como parte del rito de iniciación de la nueva mujer, la mayoría de los hombres participantes inmitaban la figura del elefante moviendo uno de sus brazos como si fuese una trompa, pero uno de los hombresitos que no dejaba de mirarme se levantó un largo tapa rabo dejando ante mis ojos una extremadamente larga y desproporcionada verga con respecto a su tamaño por lo general la mayoría de los hombres de esa tribu mantienen una proporción del largo de su verga con respecto al resto del cuerpo, pero este era como una especie de gran personaje en toda la región por lo visto era sumamente conocido y lo que más me sorprendió fue el ver que no se desmallaba por falta de sangre al cerebro cuando su verga se encontraba más que empalmada. De inmediato comencé a realizar una especie de acercamiento táctico con el fin de conocerlo, ya que una de las cosas que no me provocaba de los hombres de la tribu era su pequeño tamaño, no pasaron dos gritos de celebración cuando ya me dirigía a la choza que él y otro habían fabricado mientras se encontraban de visita en la tribu ya que ellos eran de otro sitio, para mi era graciosos ver como un hombresito tan pequeño tuviese una verga en comparación con su tamaño casi gigantesca, sin mucha preparación se me trepo sobre mi y comenzó a metermela por el coño, hasta que sus testículos tocaron la piel de mis labios vaginales y su abdomen chocó contra mis nalgas yo voltee mi rostro y pude ver su cara de sorpresa y de alegría creo que era la primera vez que se podía pegar a una mujer completamente mientras se la cogía, el enano me dejo sorprendida ya que se movía como un mico sobre mi espalda pero me estaba dando un pacer tremendo, al poco rato mientras que mi "Don juan" me tenía clavada por el coño llegó su acompañante que resultó ser su hijo mayor y como la cosa de lo más natural me introdujo su mediana verga dentro de mi boca, y mientras el padre me daba por el coño al hijo yo se la estaba haciendo con mi boca hasta que los dos primero el hijo y luego el padre derramaron su leche dentro de mi, a partir de ese día me convertí en una especie de celebridad en los alrededores un sin fin de hombres de comarcas distantes venían para ver a la mujer que soportaba a dicho personaje ampliamente conocido por la región, no faltaba algún que otro hombre le tocase su verga con la supuesta idea de que de esa manera se pueden adquirir ciertos poder. Yo como podía continuaba con mis estudios tomando notas y haciendo entrevistas a los miembros de la tribu, pero eso es parte de mis estudios y no los voy a aburrir con eso. Como mi "amigo" era de otra tribu o familia tan solo permaneció con nosotros poco tiempo, pero todos y cada uno de los días que nos acompaño los compartimos muy íntimamente, el día antes de que nos abandonase me pidió un favor el cual consistía en dejarme dar por el culo, cosa que yo no había hecho desde mis años de moza soltera para no quedar embarazada, él había hecho varios intentos sin decirme nada pero yo siempre lograba que me lo metiese en el coño, ese día yo le dije que después hablábamos de eso pero al ver su cara de tristeza me rompió el corazón y acepté aunque después me rompiese el culo, para él fue motivo de una gran celebración por lo que salió de cacería y trajo una de las gacelas o antílopes más grandes que jamas yo hubiese visto o imaginado que existiera las mujeres de la tribu ayudaron a destazarlo, todos en la comunidad se encontraban contentos por la presa cobrada por mi amigo, esa tarde él y toda la tribu se preparó como si se tratase de algo especial, lo único que me llamó la atención fue el hecho de que cuando me tomó por la mano como la hacia usualmente para conducirme a su choza y ahí mantener nuestros encuentros con cierta reserva, el muy sinvergüenza me condujo al centro de lo que vendría siendo la plaza publica, y al lado de una gran fogata que su hijo había preparado me hiso señas de que me acostase en la tierra al tiempo que el resto de toda la comunidad nos comenzaba a rodear hombres mujeres y niños se encontraban a nuestro alrededor, era como si se tratase de espectáculo o algo así, como yo realmente me encontraba de un buen estado de animo seguí su juego, al fin una de mis fantasías eróticas era el de hacer el amor con el que fue mi esposo en medio de una plaza pública llena de gente que nos mirase y que los transeúntes se animasen y siguiesen nuestro ejemplo. Una vez que me tendí sobre la tierra al lado de la fogata él comenzó a danzar a mi alrededor diciendo cosas equivalentes a "me voy a dar un gran placer, si los dioses quieren me pueden llevar con ellos cuando termine, ya que seré su hermano" luego de estar dando vueltas a mi alrededor y gritando esa sarta de tonterías se me acercó por la espalda y colocó su cara contra mis nalgas luego con su lengua comenzó a lamerme el ojete de mi culo, la sensación era algo especial, mientras que una de sus pequeñas pero hábiles manos me la fue introduciendo dentro de mi vulva, lo que me tenía toda excitada además de ver el rostro de todos los presentes que se encontraban frente a mi, luego el hombresito dejó de pasar su lengua por dentro de mis nalgas y debió tomar su verga con la otra mano y dirigirla hacía mi palpitante hueco, yo cosa de unos minutos antes de que él llegase a buscarme me había puesto a practicar con mi amiga usando las tallas de madera así que para cuando su verga se colocó sobre mi esfínter este literalmente se lo tragó, a pesar del ensayo previo no dejo de dolerme ya que la verga de mi amigo tanto para su gente como para personas normales es algo grande larga y gruesa, una vez que sentí su cuerpo pegar contra el mio me tomó por las caderas y no se como pudo pero me dio por el culo de forma y manera magistral, a medida que me lo metía y sacaba los restantes miembros de la tribu se acercaban más y más yo me encontraba en cuatro patas cuando el hijo de él se me acercó por el frente acompañado de el feje de la familia a la que yo supuestamente pertenecía y que hasta ese día no había tratado nunca de hacerme ningún acercamiento sexual a sabiendas que yo me estaba acostando con su invitado, Toma que es como se llama el jefe de la familia se encontraba muy excitado y era evidente al ver lo erecto que se encontraba su pequeño pero grueso pene, bien Toma se acomodó frente a mis labios y sin tener que decir nada yo comencé a mamarselo, mientras el hijo de mi amigo se fue acomodando de bajo de mi cuerpo hasta que su mediana verga la fue introduciendo dentro de mi coño, cuando yo pensaba que ya se había completado todo una de mis amigas comenzó acariciar mi cuerpo para luego dedicarse a mamarme una de mis tetas y cual no fue mi sorpresa que a mi otra teta se pego la mujer del jefe, era algo sorprendente me huviese gustado tener una camara para que nos fotografiasen, ya que esas cosas se cuentan y nadie las cree luego, nos encontrábamos en tremenda orgia yo atendía tres vergas a la vez que me mamaban las tetas, el primero en correrse fue el jefe, y a penas él me soltó otro ocupó su lugar, el segundo en correse lo fue el hijo de mi amigo y de igual forma su lugar fue tomado por otro hombre de la tribu, y el tercero lo fue mi amigo pero cuando él sacó su verga de mi culo se formó una especie de pelea por tomar su lugar, hasta que el jefe dio un grito y más nadie se atrevió a tocarme el culo. A partir de esa noche creo que fui la persona más famosa de todos los alrededores, pero no volví a tener sexo con otro hombre o mujer por orden del jefe y a solicitud mía ya que había quedado tan exhausta que dormí el resto del día siguiente y tan soló me levanté para despedir a mi amigo que regresaba a su región. Luego de eso en una cuantas ocasiones me acosté por pasar el rato con alguno de los jóvenes de la tribu pero ninguno como mi amigo. Terminé mi investigación y con todos los datos recogidos regresé a la civilización, permanecí como un mes en casa para luego continuar mis estudios en el Amazonas pero eso se los cuento en otra ocasión.

    Kika, Eva y Antonio Mi primera vez

    Kika, Eva y Antonio Mi primera vez Hace tiempo que quería escribirles algunas historias de mis peripecias sexuales durante mis alocados 20 años. Soy de Turumo, cerca de Caracas Venezuela y desde siempre sentí un poco de curiosidad por el sexo colectivo, pero lo que explayó mi interés fue el repentino comentario de una novia mia (flaca, alta, angulosa y de tetas un poco tristonas), pero muy linda de cara. Ibamos a pasar un fin de semana a la casa de su madre que vivía a las afueras de Maracay (Venezuela), y entonces me dijo algo como: "Yo siempre he tenido ganas de tirar con dos tipos a la vez", y no se tocó más el tema, sino hasta que comenzamos a frecuentar a unos amigos de ella que hablaban siempre de sus experiencias en orgías, lo que nos despertó el morbo y empezamos a negociar un fin de semana en la playa para concretar el ansiado sexo grupal. También me animó la esposa de sus amigos, ya que durante una cena en su apartamento, entré a la cocina y su esposo le dijo: "Mámale el guevo a Nix"; acto seguido la menuda rubia se arrodilló, bajó mi zipper y se metió mi pinga en su boca que en dos segundos de mamadas muy experimentadas y placenteras, se puso como de piedra volcánica; no hubo erupción de semen, porque me lo mamó sólo para demostrar que ella estaba dispuesta a singar conmigo, y porque la comeflor de mi novia estaba en el comedor de su casa. Unas semanas después nos fuimos a pasar un fin de semana a Cata, que es una playa que queda en las costas de Aragua, y después de flirtear unos con otros y de tomarnos unos tragos, pues nos fuimos a la casa de playa de mi familia para la singada del siglo. No se porqué, pero Eva, la esposa de nuestro amigo se arrepintió a última hora y nos dijo que se iba a dormir y que disfrutáramos nosotros tres la velada (será la singada), mi novia se espatarró en la cama, donde comencé a clavarle mis 20 cms de pinga tiesa y palpitante, la muy puta estaba muy mojada y no hubo necesidad de mamarle el bollo para facilitar la entrada de mi verga, mientras Antonio le manoseaba las tetas y la besaba; lo que me pareció muy zanahoria, pues estábamos ahí para cogernos no a mi novia, sino a una puta que quería pinga, mucha pinga, por lo que le dije : "Déjate de mariqueras y mámale el guevo al carajo", lo que cumplió de inmediato al meterse la verga del tipo que era curvada y de un tamaño bastante considerable. Así mientras yo le daba por la cuca (poco a poco para no venirme), ella torcía el cuello para mamarse el animalón de Antonio, por lo que la voltié al estilo perrito, y se pudo poner cómodamente a atragantarse con el pito del carajo, que le agarraba la cabeza a Kika (mi novia) y se la dejaba en un solo sitio, mientras él bombeaba y bombeaba como si estuviera tirando, pero no con la raja de Kika, sino con su boca. Les confieso que verla mamando la verga de otro tipo frente a mi me excitó muchísimo, y no sólo eso el carajo le decía,"coño que puta eres", "ända perra mama", y en una de esas le dijo : ¿Quieres la leche"? a lo que ella respondió con una largo gemido típico en las zorras que están gozando : Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, papi!!, dámela!!! dáme la leche!!!! Para que en un segundo como en las películas porno, el guevo del carajo soltara como tres chorros de semen, que le cayeron en la boca, la cara, los hombros y la espalda, y mientras veía la pinga del tipo palpitando y goteando leche, la muy puta de Kika, se volvía como loca tratando de chuparse la cabeza (no chuparse) ordeñarse aquel pito. Viendo todo eso, y sabiendo controlar un poco mis eyaculaciones, yo seguía embistiéndola y embistiéndola, creo que como cien veces, hasta que le puse de lado para verle la cara y las tetas llenas de semen, y me ponía entonces cara de puta medio satisfecha y de asombro, por la tonelada de pinga que estaba recibiendo, hasta que como en las cataratas de Niagara, sentí que me venía y se lo dije, diciéndome entonces échamela adentro nené,adentro, no la saques, a lo que repentinamente Antonio, metió la mano entre su cuca y mi guevo, para menearle el clítoris y venirse ella junto conmigo en uno de los orgasmos más divinos que he experimentado. Descansamos de ese polvo, nos tomamos una cerveza y ella se limpió un poco las tetas y la cara con una toalla, y menos mal que nuestra casa de playa tenía aire acondicionado, porque aun asi se sentía un calor arrecho y un olor a sexo que hubiera puesto birrionda a una momia. Unos 20 minutos después de la primera oleada de verga, el carajo sin pedir permiso, le abrió las piernas a Kika y se puso a mamarle la cuca, lo que me dio un poco de no se qué, porque todavía le estaba saliendo leche del bollo; ella me miró como horrorizada porque a lo mejor pensó que yo me enojaría, pero al contrario empecé a animarlo para que siguiera haciéndolo, mientras mi guevo iba adquiriendo nuevamente consistencia de piedra. Esta vez me tocó a mi ser ordeñado y a Antonio comenzarse a tirar a la zorra de mi novia en cada posición posible; le subía las piernas; la ponía de lado; le cruzaba las embestidas; la ponía boca abajo, coño pensé yo, este carajo es bien creativo, mientras que en cada cambio de pose, metía mi verga en la boca de Kika, quien jamás me había mamado el guevo de esa forma ni tampoco se había tragado mi semen; ni siquiera se había dejado acabar en la boca, pero en esta sesión de singue, pues afloró en ella la puta que llevaba por dentro y lo estaba haciendo muy bien. En una de esas embestidas el carajo le untó un chorro de crema hidratante en el culo, y acto seguido Zas!!! Le enterró la pinga por el ano. Yo creía que Kika se iba a poner cómica o llorona (era más llorona que La Chilindrina), pero se relajó y puso cara de placer, mientras que Antonio le metía una y otra vez su aparato por ese culo, que hasta un minuto antes había sido inexplorado...Digo yo. En eso me dijo ella: "Nené, ponte abajo y clávame el guevo por la cuca", "quiero una redoblona, quiero sentir dos guevos adentro", y yo que estaba más encendido que un faro, me acomodé y en una de las venidas del carajo, se acomodó la muy puta y entró mi verga con la facilidad con la que se pela una mandarina. La puta estaba empapada en sudor pues llevábamos como media hora dándole morronga y chillaba de placer, hasta que me dijo: "Antonio se está viniendo en mi culo; siento su leche caliente; qué rico coño; qué divino Nené!!!!"; lo que me dio chance de sacarle mi carne de su bolloy dirigirme en consecuencia a su bocota...Lo que vino entonces fue un aluvión de leche. Abrió los ojos como sorprendida, pero le mantuve la cabeza entre mis manos y no dejé que se sacara mi paloma de la boca; no exagero pero le salían de las comisuras de los labios algo así como grumos de semen después de tragarse todo mi presente líquido, y entonces entre una y otra venida, nos quedamos los tres dormidos en la cama. En la mañana con un poco de resaca, traté de cogérmela otra vez, pero no quiso, pues me dijo que le dolían la cuca y el culo, y le pedí ayuda a Antonio para ver si la animaba, pero nada, Kika no quiso abrir ni las piernas, ni el culo ni la boca. Además yo tenía el guevo un poco escaldado depués de la última mamada. En eso se levantó Eva la esposa de Antonio y preguntó¿Cómo la pasaron? y Kika le respondió: "De lo que te perdiste mamita" Lo hicimos esa vez y no más con Kika, quien me preguntó meses después qué me había parecido esa experiencia, pues -según ella- no había sido tan placentera, pues yque el carajo tenía la paloma blanda... ¿Será que la muy recontraputa pensó que yo era pendejo?¿Será que se olvidó de que yo la había visto mamando pinga, babeando semen, y dando culo y cuca a la vez?¿Y los gemidos de placer? Bueno amigos les dejo este cuento en la primera parte, después les escribo otros, después de haber abandonado a Kika para ennoviarme con puta otra que desataba las pasiones lésbicas de Eva, quien después si participó en nuestras orgías. Espero comentarios de todas partes, especialmente de Venezuela y Miami.

    Kika, Eva y Antonio (II)

    Kika, Eva y Antonio (II) Cómo les había dicho en el capítulo anterior, había mandado al carajo a Kika, quien me metió en la cabeza la rutina del sexo en grupo Cómo les había dicho en el capítulo anterior, había mandado al carajo a Kika, quien me metió en la cabeza la rutina del sexo en grupo y que después me fastidió mucho, pues casi que había que jalarle bola para que aceptara singar conmigo, lo que me fastidiaba mucho. Lo cierto que al negocio de la familia, llegó esta hembrona quien me empezó a pistonear desde la primera vez que me vio, y entonces iba a la ferretería por cualquier excusa hasta que la invité a salir un viernes por la noche, cuando me dijo con naturalidad "tengo novio, asi es que vamos a andar con cuidado"; era bajita y blanca, con una cara preciosa, cabello negro y liso, con las tetas pequeñas (que vaina, que nunca me consigo una caraja tetona), pero con un bollo y un culo magistrales,e hija de canarios como yo. Nos fuimos a un bar que queda por Altamira, y como a la media hora me dijo, "mira pana, tu sabes que no vinimos a tomar tragos, yo quiero tirar", así fue que nos largamos a un motel cercano, y mientras la caraja se metió al baño, yo me desvestí y la esperé en la cama con una película porno en el televisor y una botella de vino. la caraja se vino a la cama y me se me quedó viendo la pinga que la tenia bien tiesa y roja como si me hubiera hecho la paja, y se sonrió con los labios bien pintados y dientes blancos y perfectos, diciendome que ahora iba a saber lo que era una buena mamada de guevo. Dicho y hecho. Se arrodillo y me dio un profundo beso de lengua; la boca le sabia divino y despues de cambiar saliva como por un minuto, se empezó a orientar hacia mi polla, para empezar un bamboleo de arriba a abajo, de arriba a abajo, viendome a los ojos y entre mamada y mamada me decía: ¿Te gusta cómo Mami te lo mama? Y yo le decía que siiiiii, pero me cortó pidiéndome que la llamara " perra y puta "; "anda mi amor, llámame puta, dime que soy una zorra que me encanta", pero yo quería encajarle la verga en esa cuca, que se acariciaba con la mano libre, pero no quiso. En una de esas cabeceadas no pude aguantar más y le dije me estoy viniendo puta!!! Y abrió mucho los ojos cuando salió de mi ojete un chorrote de leche directo a su boca; sentí como 5 o 6 pulsiones y en cada una era un montón de leche (claro tenía como dos meses sin singar ni hacerme la paja), la caraja no pudo con el semen, y se me escaparon como dos chorros que fueron a dar a su cara y su cabello. Era una mezcla blanquísima y grumosa, que le bajaba por la comisura de su boca y otro guindalejo en su precioso cabello negro. Yo crei que se iba a arrechar conmigo, pero no, se limpió con la mano la boca y se metió al baño para asearse el pelo, mientras me decía algo como que ella sabía que yo estaba bien veraneado, y que conocía a la que era mi novia. "Mijo casi me ahogas con esa cantidad de leche", y sin mas palabras me pidió que le bajara el volumen al televisor para llamar a su novio por su celular. Lo hizo, y con la naturalidad que sólo las putas veteranas poseen, le dijo al guebonote que iba al cine con unas amigas y que la pasara a buscar al bar donde fuimos en unas tres horas. "Bueno mi amor ahora me toca a mi". Y en 15 minutos la muy puta me estaba manoseando el culo, mientras se atragantaba con mi guevo otra vez; nunca me habían manoseado el culo, y eso me excitó mucho, también tenía ganas de mamarle la totona y me metí entre sus piernas, para lenguetear esa divina hendidura, que estaba babosa y tibia, mientras le lamía el clítoris ella empezaba a jadear -como siempre esperé que lo hiciera la guelepeo de mi anterior novia-, lo que me excitó mucho más. Para ese momento la caraja me tenía metido en el culo su dedo medio lo que me puso a millón, y volteándola rudamente le encajé la pinga por la cuca. Maribel ( asi se llamaba), se arrechó y me dijo que le sacara el guevo, pues no tiraba sin condón, a lo que accedí, pero lo que más me sorprendió es que ella sacó la goma de su cartera, abrió el sobre y se puso el preservativo en la boca, y nuevamente de rodillas me lo puso en la pinga, desenrrollandolo con la legua y sus labios hasta muy abajo de su garganta. Mira que la carajita sabía como sorprender en la cama! Bueno con el guevo encamisado, procedí a darle una buena tunda de paloma. La bombié como docientas veces y se vino como cinco, jadeandome y pidiendo más pinga y más duro, la puse de todas poses.arriba, boca abajo, de lado, en el borde de la cama y cuando estaba un poco cansada, se puso de espalda y me dijo que me quitara el condón y le metiera la pinga por el culo, a lo que accedí, mientras se lo iba introduciendo poco a poco caballerosamente, la muy zorra me dijo "métemelo bien duro y jálame el pelo" a lo que la empezé a cabalgar como un perro a una perra en celo. El contraste de la blanquísima espalda, la cintura pequeña y el culo en forma de pera me puso muy birriondo, y empecé a llamarla perra y puta, mientras que le recordaba que en poco tiempo el cabrón de su noviecito la pasaría buscando, pero se iba a meter dónde ya había estado mi pinga y mi leche, a lo que Maribel empezó a menear el culo como las negras en las tocadas de tambor, lo que me hizo echarle otra media pinta de semen esta vez en el interior de su hermoso culo. Uno, dos, tres, cuatro chorros de leche (más bien de yogurt) a lo que Maribel me decía "Ven con Mami, ven con Mami; dale tu lechita a Mami; anda cójete duro a Mami". Después de reposar un poco y ver la película porno italiana que estaban pasando en el cuarto de motel, donde dos negras se estaban singando a carajo rubio, ella me dijo que siempre había tenido el deseo de un trio o una orgía; estar con varios hombres a la vez (no dijo cuántos) y con una mujer. Lo que encendió mi bombillito, y le dije que si la vaina era en serio yo podía ayudarla "claro que es en serio, ese pajúo de mi novio nunca me mama la cuca, siempre se me monta arriba, y si le digo que quiero mamar pinga se le cae el guevo. Yo solo quiero sexo, bastante pinga y mamar cuca y tetas". La tarjeta de Antonio y Eva ( ¿se acuerdan de mi primera orgía con Kika, Eva y Antonio?) todavía estaba en mi cartera, y le pedí su celular y llamé, me atendió Eva quien se acordaba de mi, preguntándome que porqué no los había contactado más, a lo que le respondí que pensaba hacerlo y en breve. Entonces hablé con el tipo a quien le expliqué que había terminado con mi anterior novia y que estaba con una puta que quería experimentar con orgías, cosa que alegró al carajo y le encendió la cuca a Maribel como un fuelle, pues mientras hablaba con Antonio, se estaba meneando el clítoris y me pedía el celular, se lo di y habló con el tipo, pero le pidió hablar con Eva y una vez que se puso al teléfono comenzó a hablarle como si se conocieran de toda la vida, diciéndole que quería conocerla y morderle las tetas, cosa que al parecer le gustó mucho a Eva, porque cuando nos despedimos me dijo que estaba cuadrada una cita para dentro de una semana en su apartamento. Maribel me volvió a mamar el guevo, pero esta vez solo salió un modesto chorrito de semen que se tragó sin problemas; después de culear por dos horas y media, la dejé en el bar y unos minutos después que ella subió, entré yo para ver al pajuo del novio, que la esperaba mientras yo me la estaba singando hasta por el culo. De verdad que el tipo no parecia un mamaguevo; era alto apuesto y de buen cuerpo, y Maribel cuando me vio se sorprendió, pero yo no hize nada que nos delatara. La siguiente semana, recibí como 20 llamadas a la tienda, la mayoría eran de Maribel, pero también de Eva, quien al parecer se puso muy birrionda con la conversación del hotel y quería saber detalles de mi nueva adquisición. ESe viernes me preparé a conciencia, me rasuré los pelos de la pinga y los de la cara y no me tomé ni un trago, porque sabía que lo que vendría ese día sería de grata recompensa. Bueno la verdadera orgía se las cuento en dos semanas... Escríbanme de Caracas y Miami Nix

    La Consejera

    La consejera. La siguiente narración sucedió, hace mucho tiempo ya, como dice la canción. El lugar una escuela de enseñanza superior, bachillerato, o como acostumbren a identificar esos últimos tres años que cursan los adolescentes, antes de entrar a la universidad. Había una vez una consejera, orientadora, trabajadora social, psicóloga educativa, o quien sabe que. Que prestaba sus servicios, en dicho instituto de enseñanza. Su función dentro de la escuela era básicamente la de servir como su nombre lo indica de consejera a los estudiantes. Disculpen la llamaremos María, pues bien María contaba a la sazón con unos treinta y tantos años muy bien representados, casada, madre de dos hijas, de estatura promedio alta, con muy buenas curvas y rectas, ojos castaños y cabello de igual color. Su marido era comerciante, y poco se relacionaba por no decir nada con el empleo de su esposa, de no ser por que en ocasiones él la pasaba a buscar por que ya fuera que su auto se hubiera descompuesto, o por que sencillamente no le dio su santa gana de manejar ese día, la mayoría de los empleados de la escuela pensaban que era soltera o por lo menos divorciada. María era toda una profesional en su área, orientaba a los jóvenes en cuanto a las oportunidades de estudió, les aplicaba evaluaciones para ver cuales eran sus destrezas, y hasta en ocasiones era su paño de lagrimas extraoficial, aparte de dar una que otra charla relacionada con su profesión. En fin María era toda una magnifica consejera, o como quieran llamarla. Para esa época había un grupo en la escuela a los que llamaban los cinco invencibles, realmente eran cinco vagos futuros residentes de alguna de las cárceles del país. Dentro de sus asañas se contaba que le habían robado el auto al Director de la escuela, para después de prácticamente destruirlo volverlo a dejar en el mismo sitio de donde lo tomaron. Luis, Hugo, Tina, Paco, y Laura constantemente se la pasaban peleando y discutiendo por el liderato del grupo, y debido a esas peleas en más de una ocasión se les refirió a la Consejera. Por lo general María siempre había atendido los casos por separado, citaba a los padres o representantes de la misma forma, y los resultados eran siempre los mismo. Los estudiantes a la corta o a la larga no cumplían con su palabra, el consejo de maestros no tomaba acción en contra de ellos ya que políticamente no era conveniente, los padres de esos cinco sinvergüenzas se encontraban muy bien parados con todos y cada uno de los partidos en el poder, y para no decir más el Director de la escuela les tenía un miedo tremendo. Por como era costumbre se los refirieron a la Consejera, y María que se encontraba de pocas pulgas ese día sentó a los cinco atorrantes en un salón que le habían asignado para tales fines, desde que tomaron asiento comenzaron a joder de lo lindo hasta que la Consejera tomó asiento, a partir de esos momentos las cinco fieras cambiaron de conducta repentinamente, era difícil decir que esos cinco jóvenes eran los que temprano en el día se habían enfrascado en una pelea de todos contra todos. Al terminar la charla María logró que se comprometiesen a no romper ninguna regla o norma de la escuela, diariamente ella los reunía como parte del plan de manejo que se había trazado con ellos, realmente no tenía muchas esperanzas de que cumplieran con su palabra pero durante todos y cada uno de esos días los cinco invencibles asistieron a sus charlas, algo latosas de por sí, a la semana del suceso nadie se había vuelto a quejar de ellos, lo que despertó la curiosidad de María, mentalmente se puso a recordar todo lo que ese día había pasado, es más hasta recorrió el salón en varias ocasiones para ver si podía recordar algo que se le hubiera escapado de su memoria. Fue y se sentó en una de los primeros asientos o pupitres que usaban siempre sus cinco estudiantes, sentada en ese lugar percibiendo el resto del mundo desde la posición de ellos. Fue cuando al observar en dirección a su escritorio se dio cuenta que la madera que se encontraba al frente había desaparecido, y con ella el secreto de lo atentos a las distintas charlas que ella les daba, por lo visto desde el lugar donde ellos se encontraban podían observar sin dificultad lo hermosa y largas piernas que ella poseía, así como la ropa intima que usaba. María aun tenía sus dudas al respecto, no podía aceptar de buena gana que sus estudiantes, incluso las hembras se vieran afectados en su conducta por el solo hecho de mirarle las piernas, y quisas parte de su ropa intima. Por lo que decidió realizar una prueba, colocando un mantel bastante más largo que ancho y colocandolo sobre el escritorio desde donde ella trabajaba con los cincos, en principio lo colocó mal con toda la intención, dejando la parte más larga que cayera frente al escritorio obstaculizando la vista de forma y manera tal que aún situandose extremadamente cerca ya no podrían disfrutar del espectáculo, las reacciones no se hicieron esperar, rápidamente pudo darse cuenta de lo aburridos que sus cinco pupilos se encontraban, al principio habían tratado de arreglarselas para tener una buena vista, pero les era imposible gracias al mantel mal colocado. Cuando ya ha María no le quedó duda de lo que ella pensaba, les dio el trabajo de re-decorar ese abandonado salón, los tres varones se comprometieron a pintarlo, mientras que las dos chicas por su parte se dedicaron a decorarlo de acuerdo al gusto del grupo, como es de esperar lo primero que re-ubicaron lo fue el bendito mantel, colocandolo tal y como se espera que ese tipo de artículo sea colocado, a la semana siguiente desde temprano ya los cinco se encontraban dentro del salón dandole los últimos toques al salón. Cuando María entró quedó maravillada por la labor realizada por los cinco, y tras felicitarlos a cada uno en su respectivo pupitre, y dandoles un beso en sus mejillas muy cerca de la boca, luego se dirigió de nuevo a su asiento. Al sentarse con toda la intención cruzó las piernas tan solo para observar la reacción de todos y cada uno de los miembros del grupo, y pudo darse cuenta que las miradas de los estudiantes en ningún momento se apartaron de su foco de atención. Al darse cuenta que era lo que posiblemente hubiera afectado tan positivamente el cambio de conducta en sus estudiantes, María le dio por realizar uno que otro experimento, en uno de esos experimentos primero buscaba los problemas de matemáticas o álgebra que fueran de la mayor dificultad, luego los organizaba de forma que los más sencillos fueran los primeros, para luego ir pasando a los de mayor dificultad a medida que los resolvían, y según respondían con una mayor rapidez, más tiempo ella permanecía distraídamente con sus piernas ligeramente abiertas, en ocasiones para desarrollar el espíritu de compañerismo entre ellos, llamaba en estricto orden alfabético uno a uno a su escritorio, y mientras su atención se centraba en el cuaderno del estudiante, ocasionalmente se metía la mano bajo su falda ya sea para acomodar su braga o sencillamente para rascarse su coño de manera distraída, era asombros ver como los estudiantes se sacrificaban individualmente por el bien del grupo, en ocasiones le pedían que revisase nuevamente todo su trabajo y a medida que lo hacía más demoraba su mano metida dentro de la braga. Lo gracioso para María era ver como salían de carrera los tres chicos y las dos chicas en dirección a los baños de estudiantes, en una ocasión le dio por seguir a las estudiantes, y al entrar al baño las escucho tras la puerta de unos de los reservados besandose y manoseandose entre ellas mismas, como pudo se las arreglo para darles un vistazo dentro de dicho reservado, lo que vio le calentó su sangre, las dos adolescentes se encontraban manoseando sus casi desnudos cuerpos, mientras que una con la boca se dedicaba a chuparle los pezones a su compañera, mientras que con sus manos se las arreglaban para manosear el coño de la otra compañera. Tras dicho espectáculo, María desde su discreto observatorio se comenzaba a sobar su clítoris, hasta alcanzar un sabroso y húmedo orgasmo. Por otra parte ella también se divertía al ver salir a los tres varones tratando de tapar la erección de sus respectivos penes, a diferencia de las jóvenes los varones en raras ocasiones se dirigían al baño, ya que a la salida de esa hora gran parte del estudiantado se encontraba en su tiempo libre, por lo que Luis Hugo y Paco, se las habían arreglado para poderse colar dentro de los camerinos del teatro de la escuela, y estando en ese lugar María descubrió como se masturbaban a nombre de ella. Pero María no se limitaba tan solo a acariciar su coño cuando se encontraba en el salón con sus cinco ex-invencibles, a consecuencia de que el verano se había adelantado por eso de la corriente del niño, el calor era insoportable por lo que a nadie le extrañaba que la consejera asistiera vestida ya con el último grito de la moda de verano, pero a ella en particular le agradaba vestir esas vaporosas blusas casi semi transparentes, las que usaba discretamente debajo de alguna chaqueta o combinado, el cual debido al calor se lo quitaba dentro del salón de clases, María disfrutaba ver como era observada por sus cinco pupilos, no le quitaban los ojos de encima de sus senos los cuales se marcaban completamente en particular sus grandes y redondos pezones, por debajo de la vaporosa tela. Ya para fin de curso La Consejera decidió dar una de sus consejerías fuera del salón de clases, para ello contó con el apoyo del señor Director del plantel, él cual con el solo hecho de saber que ese día los cinco estudiantes se encontrarían fuera de los terrenos de la escuela, para él significaba un día más de tranquilidad. María organizó una excursión a una de las fincas propiedad de su esposo, desde luego la actividad fue únicamente para los estudiantes a los que ella se dedicaba mantener en su grupo de avance, que desde luego eran únicamente los cinco de siempre. Desde que llegaron a la finca María los dirigió en dirección a una posa que se formaba en un riachuelo que pasaba por la finca, al llegar los cinco se dispusieron a bañarse pero María decidió que era el momento apropiado para impartir su clase, al escuchar eso los jóvenes se comenzaron a quejar y ha protestar por la decisión de su Consejera, pero a pesar de todo el pataleo formado por los estudiantes María siguió con su plan de acción previamente trazado, por eso de una mayor comodidad les permitió que permanecieran en traje de baño. El tema a ser discutido esa tarde sería sexualidad, lo primero que hiso María ante los atónitos ojos de sus estudiantes fue el despojarse de las dos piezas de su traje de baño, quedando tan desnuda como cuando Dios la tiró al mundo, pero con mucho mejores proporciones. Lo segundo que hiso fue el llamar a Luis uno de los más jóvenes varones y a Tina, luego colocandose entre ellos comenzó su cátedra, diciendo algo así de que una manera segura de que una joven como Tina no quedase preñada por un gandul como Luis era el que se lo mamase, y de inmediato pasó de la teoría a la practica, arrodillandose frente a Luis al tiempo que le bajaba el pantalón corto que él usaba como traje de baño ese día, y sin metiendose la verga de este dentro de su boca, a Luis le pareció que se encontraba en la Gloria de lo sabroso que la Consejera le estaba mamando se verga frente al resto de sus compañeros, pero de la misma forma que comenzó así terminó sin que él pobre Luis llegase a correrse debida o indebidamente, en esos momentos María se incorporó y tomando a Tina por el hombro la fue llevando su cara hasta la erecta verga de Luis, mientras que la joven algo temerosa comenzaba a mamar, María continuó con su charla diciendo pero a Tina hay que compensarla por la labor que se encuentra realizando, por lo que le indicó a Luis que colocase su boca sobre el coño de su compañera de clases, en unos pocos segundos los dos hacía un perfecto 69. Mientras que Tina y Luis practicaban la lección, la Consejera continuó su charla diciendo, hay otros métodos para la prevención y el disfrute, pero para demostrarselo necesito la colaboración de Hugo y Laura, los que diligentemente se pararon al llamado de María, la Consejera ordenó a Laura ponerse en cuatro mientras que le embadurnaba sus nalgas con algo de vaselina, a Hugo no hubo que decirle al detalle lo que debía hacer ya que por lo visto era un estudiante muy adelantado, y en pocos segundos no tan solo le había empujado su verga a Laura por el culo, sino que también que se encontraba acariciandole su coño de manera diligente. Por último se dirigió a Paco el mayor de los tres varones y sin hablar se comenzaron a besar, a los poco momentos ya Paco la tenía ensartada por el coño, el resto de la clase fue el poner en practica todas y cada una de las técnica que María había enseñado al grupo, ya cerca de la noche, tanto Tina como Laura habían mamado y dado el culo hasta el cansancio, ya que como eran "señoritas" María no quería perder el control del experimento, pero para que se fuesen preparando les mostró con la colaboración de los tres varones como se puede disfrutar con tres hombres a un mismo tiempo, permitiendo que mientras que Luis se la clavaba por el culo, y Hugo por el coño ella le mamaba la verga a Paco. Terminada la clase, todos regresaron a sus respectivos hogares, desde ese día los cinco invencibles pasaron a ser miembros de honor de la escuela, en realidad fue por poco tiempo, ya que los cinco ese mismo semestre terminaban con su preparación académica antes de entrar a la Universidad. Pero ya María había seleccionado un nuevo grupo de seis estudiantes problemas a los que personalmente les daría atención.

    Me han dado como a una perra

    Me han dado como a una perra Lo que me ha pasado recientemente, ni yo misma lo podía creer. Por lo general soy bastante conservadora en cuanto al sexo se refiere, pero reconozco que tampoco soy una Santa. Pero ya van varias ocasiones, en que me han pasado cosas como las que les voy a decir a continuación, pero esta última las supera a todas. Lo que me ha pasado recientemente, ni yo misma lo podía creer. Por lo general soy bastante conservadora en cuanto al sexo se refiere, pero reconozco que tampoco soy una Santa. Pero ya van varias ocasiones, en que me han pasado cosas como las que les voy a decir a continuación, pero esta última las supera a todas. Para serles más exacta el fin de semana pasado, o sea el 27 de septiembre de este año, al despertarme me quedé viendo el cuerpo de mi marinovio, que ocasionalmente se queda en mi apartamento, cuando viene de visita a la ciudad. Realmente lo que me llamó la atención fue que su miembro a esa hora de la mañana se encontraba erecto bajo las sábanas, lo que me hizo comprender el termino "como tienda de campaña", y no se por que precisamente, pero me entraron unas ganas locas de hacer el amor con él en esos momentos. Lentamente le quité la sábana, y ante mis ojos quedó su pene completamente erecto, yo deseaba tenerlo por completo dentro de mí, y se me ocurrió despertarlo de una manera original, por lo que primero procurando no despertarlo, me quité mi ropa de dormir, luego con mis dedos jalé suavemente, la piel que parcialmente ocultaba su glande, cuando este estuvo por completo ante mi vista, me dediqué a pasar mi lengua suavemente, desde la base de su tallo hasta la punta de su colorada cabeza, ya entre la tercera y cuarta pasada, levanté la vista y Mario me observaba con una cara de satisfacción única. Yo me encontraba desnuda, arrodillada a un lado de su cuerpo he inclinada sobre su miembro, pasando mi lengua sabrosamente por sobre todo su pene, incluyendo sus testículos. Él por su parte, por un rato se quedó completamente acostado, con sus manos bajo la cabeza, como disfrutando plenamente de la labor que yo realizaba, pero luego comenzó a pasar su mano derecha por sobre la piel de mi espalda primero y la fue bajando hasta llegar a tocarme las nalgas. De ahí dejé de lamérselo, para darle los buenos días. Momento que él aprovechó para tirárseme encima, por un corto tiempo los dos nos revolcamos en la cama, hasta que Mario me colocó boca arriba, y sujetándome las manos comenzó a lamerme los senos, para ponerse a chupar mis pezones. Yo instintivamente abrí mis piernas, y él colocó su verga sobre mi vulva, para comenzar a penetrarme, divinamente sentí como su miembro se deslizaba suavemente dentro de mí húmeda vulva, hasta que nuestros cuerpos quedaron por completo unidos. Mario, no es dueño de algo monstruoso o fenomenal, pero lo que tiene sabe muy bien como usarlo para hacerme sentir feliz. Él empezó a sacar y ha penetrarme con suavidad, lenta y sabrosamente, a medida que yo comenzaba a mover mis caderas al ritmo que él me marcaba. Así pasamos de una posición a otra, hasta que se colocó tras de mi, y me agarró el coño a medida que penetraba mi vulva, yo me encontraba tan excitada, que sentí un ardiente orgasmo al sentir sus dedos apretándome el clítoris, yo gemía y gritaba de placer a medida que Mario salvajemente me seguía penetrando y sacando casi toda su cosa de mi coño. Hasta que finalmente se vino dentro de mí, luego los dos nos quedamos quietos casi dormidos, hasta que sonó el reloj despertador, Mario salía ese día de viaje, y habíamos quedado en que yo lo llevaría al aeropuerto. A las diez de la mañana lo dejé en las puertas del terminal aéreo, una por que no me gustan las despedidas, y otra porque el estacionamiento él lo consideraba excesivamente caro. De regreso a mi apartamento, me detuve en el Centro Comercial, deseaba comprarme un vestido que había visto anunciado. Luego de la comprar, me puse a caminar viendo tiendas, cuando pasaba a una que vende artículos deportivos, me llamó la atención un aparato que Mario me comentó que pensaba adquirir, por lo que decidí preguntar el precio, con el fin de darle a él una sorpresa a su regreso. Mas que algo para hacer ejercicios, se me asemejaba más a una maquina de tortura moderna, debido a que la persona que la usa, introduce sus pies dentro de unas correas, se recuesta contra una base, la que tiene un eje en su centro, y luego la persona saca un seguro, y gira hasta quedar por completo cabeza abajo y los pies apuntando al cielo o al techo según donde se encuentre, desde luego. Realmente el precio no era demasiado alto, pero mi curiosidad me llevó a querer colocarme las correas, justo cuando el encargado llegaba, él me detuvo y me indicó que ese nada más era de demostración, y no se encontraba debidamente asegurado, pero que si deseaba probar uno, tenía otro completamente armado y listo para su uso en la tras tienda. Yo llena de curiosidad, acepté la invitación acompañando al dependiente a donde él me indicaba. Tras ponerme las correas, me acordé que no estaba usando nada debajo de mi ropa. Ya que me choca, el que se me marque la ropa intima, por debajo de la ropa que uso, en un momento me hice una imagen mental de lo que me pudo haber pasado, cuando quedase cabeza abajo, desde luego la corta falda que estaba usando también caería, dejándome desnuda y ante la vista del dependiente de la cintura para abajo. En ese momento la sola idea morbosa, de que haría él en una situación como esa, me movió a quitar el seguro, y dejar que la fuerza de gravedad hiciera el resto. El hombre de cómo unos treinta y tantos años con porte atlético, vestido como quien va hacer ejercicios en un gimnasio, estaba diciéndome que el fin del aparato era entre otros beneficios, el aumentar la irrigación de la sangre hacía el cerebro y las partes altas... al verme se ha quedado completamente callado en silenció, desde mi particular punto de vista pude apreciar como en segundos, había crecido un tremendo bulto entre sus piernas. Yo entonces le pregunté de la manera más sensual que pude ¿Que otras cosas, me puedes demostrar, se pueden hacer en esta maquina? Al mismo tiempo estiré mi brazo derecho, hasta que con mi mano le pude agarrar su prominente bulto. La verdad, es que de momento me entraron unas ganas locas, porque ese extraño me lo metiese. Sin mucho esfuerzo, le pude bajar el pantalón de ejercicios y el pequeño slip, que estaba usando. Él hombre agarró su miembro con una de sus manos, y lo dirigió directamente a mi coño, el comenzó a penetrarme, en esa extraña posición, y yo a disfrutar de esa nueva manera de hacer el amor, por un buen rato lo sentía entrar y salir de mi húmedo coño, al frente se escuchaba alguno que otro cliente preguntando quien se encargaba de atenderlo, mientras que nosotros dos nos dedicábamos a follar sabrosamente. La idea de que pudiéramos ser sorprendidos, me excitaba más aun. Yo dejaba escapar uno que otro profundo suspiro, gemía al sentir como me penetraba, cualquiera diría que en el fondo deseaba ser hallada en tan particular situación. En uno de esos sabrosos momentos disfruté de un bien merecido orgasmo, mientras que esperaba que cualquiera atravesara la cortina y nos viera. Pero nadie nos sorprendió, al momento de venirse, mi temporal amante sacó su miembro de mi coño derramando parte de su semen sobre mi ropa y rostro. Tras lo cual, me ayudó a enderezarme y soltar las correas que sujetaban mis pies, luego sin decirme nada me señaló un pequeño cuarto de baño, donde entré y me asee. Al salir de la tras tienda, cargué a mi tarjeta de crédito, la compra que había hecho, él personalmente me ayudo a montar en mi auto dicho aparato, y se ofreció a instalarlo en mi casa, sin costo alguno. Al quedar sola en el auto, me pregunté a mi misma que era lo que acababa de hacer, que me había pasado, como les dije soy bastante conservadora en lo sexual, pero en los últimos años de mi vida, a habido contadas ocasiones, en que como que me vuelvo loca por tener sexo, sin importarme donde o con quien sea. Al parecer esa era una de esas ocasiones, en las que se escapaba de mi control, más que las ganas de tener sexo, es una necesidad por tener relaciones sexuales. Ya eran cerca de las doce del día, cuando me dirigí a ver visitar a una amiga, previamente la había llamado por el celular y habíamos quedado en que yo almorzaría en su casa, pero surgió una situación imprevista con el hijo de una de sus vecinas, por lo que Luisa mi amiga, se ofreció a llevarlos al dispensario medico para que le tomasen unos cuantos puntos de sutura al chico. Cuando llegué Javier su marido, se encontraba pintando la casa, al verme se detuvo y bajando de la escalera me comentó lo sucedido, pero que de todas maneras el almuerzo se encontraba listo en la cocina, y que si yo lo deseaba podía acompañarlo a él. Por eso de no hacerle un desaire acepté, pero apenas me senté a la mesa y me detuve a ver a Javier, a pesar de lo mucho que lo apreciaba por ser el marido de mi amiga, no entendía que ella había visto en él, digo físicamente hablando, Javier es delgado pero en extremo, bajito, con una insipiente calva en la parte trasera de su cabeza, una nariz que bien podía hacer el papel de Cirano de Beryerak, sin necesitar maquillaje, aparte de eso usaba unos lentes de esos que parecen culo de botella, en fin el pobre no tenía ningún atributo físico como les dije. Pero en su defensa les puedo decir que es tremendo conversador, simpático, y tremendo amante, aparte de que ama a mi amiga tremendamente. Cuando en cierto momento pasó por mi lado, su fuerte olor a sudor, digamos que impregnó el ambiente, como se encontraba trabajando a pleno sol estaba en extremo sudado sucio, y con manchas de pintura por casi toda su ropa, nuevamente sentí esa gran necesidad. Por unos momentos me lo imagine todo sucio y sudado mamándome el coño, pero procuré de apartar esa loca idea de mi mente, ya que se trataba del esposo de la mejor de mis amigas, y era algo que de seguro ella no me perdonaría jamás en la vida si se llegaba a enterar. En cierto momento, Javier me dijo que se iba a quitar la camisa debido al calor que tenía, y el verlo semidesnudo de la cintura para arriba, como que hizo que mi necesidad volviera a hacerse presente. En esos momentos me olvide de mi amiga y que él era su esposo, y sencillamente me dispuse a coquetearle de frente. Observé que Javier tiene un pequeño lunar que da la impresión de ser una media luna, en la parte interna de su brazo derecho, y con toda la intención dirigí la conversación al tema de los lunares, él se me acercó para que lo viera con claridad, y su fuerte olor, me estaba volviendo loca, hasta llegué a pensar en saltarle encima, pero me contuve. En eso levantando mi pierna derecha le hice que pusiera atención a un lunar pequeño que tiene forma casi triangular que tengo en la parte superior de mi muslo derecho, casi a menos de un centímetro de mi vulva. De manera poco menos que indiscreta con mis dedos oculté parcialmente, mi depilada vulva, mientras que le señalaba con el índice de la mano derecha el pequeño triangulo. Los ojos de Javier parecían que aparte de salirse de sus orbitas estaban a punto de romper los cristales de sus feos anteojos, con voz casi imitando al de una pequeña nena traviesa, le dije que me preocupaba el que fuera hacer canceroso, y él únicamente alcanzó a decir que no lo parecía, ya que se veía bien definido, y dimidamente me preguntó si siempre había sido de ese tamaño, alo que le respondí que si, pero que no dejaba de preocuparme, en ese momento tomé su mano y la dirigí directo al lunar, hasta que las yemas de sus dedos tocaron mi piel, preguntándole como lo sentía. Javier tartamudeando, y sudando copiosamente me respondió, que se sentía bien suave, que casi no se notaba al tacto. En ese momento y manteniendo mis piernas bien abiertas, con mi mano izquierda le señalé otro pequeño lunar que tengo en mi otra pierna casi en el mismo lugar que el primero. Como ya saben por lo general no uso ropa intima, por lo que mi coño quedo por completo abierto ante sus ojos. En ese instante Javier cayó arrodillado ante mí, yo me encontraba sentada en una de las sillas del pequeño comedor que tiene mi amiga en la cocina, como un autómata su rostro se dirigió a los labios de mi vulva y su lengua comenzó a lamerme por completo todo mi coño divinamente. Luego sus labios se dedicaron a chuparme de manera única mi inflamado clítoris, al punto que me hizo alcanzar un mojado orgasmo el condenado hombrecito, tras lo cual, dejó de mamarme el coño, pero me tomó por el brazo, me levantó con inusitada fuerza de la silla, y me obligó a inclinarme sobre la mesa, a los pocos segundos sentí como su furiosa verga me penetraba el sabrosamente mi mojado coño. A medida que me penetraba y sacaba su miembro de mi vulva, yo movía mis caderas de lado a lado también furiosamente, su fuerte olor a sudor me tenía loca de verdad, yo disfrutaba todas y cada una de sus envestidas, mientras que él me tomaba por las caderas y me apretaba con mayor fuerza contra su cuerpo. Creo que los dos parecíamos unos salvajes, el con sus bufidos y yo con mis gemidos de placer, hasta que me pareció escuchar la llegada de un auto, de inmediato supuse que era mi amiga, Javier también lo debió de haber escuchado ya que me dio por el coño con mayor saña, hasta que tanto él como yo logramos nuestro objetivo. Rápidamente nos separamos, era cosa de segundos para que Luisa apareciera por la puerta, pero fueron los suficientes para yo bajarme la falda del vestido, y acomodar mi ropa, mientras me sentaba con todo mi coño lleno del semen de Javier, y él desaparecía tras la puerta que conduce al resto de la casa. Al entrar Luisa, me saludó sin acercarse a mi por suerte, diciendo. No lo vas a creer pero el hijo de la vecina, tras que lo llevo al hospital cuando detuve el auto aquí enfrente me ha vomitado encima, disculpa ya regreso que me voy a cambiar, antes de salir me preguntó por Javier, y le señalé que debía estar dentro de la casa. Yo no se como lo hizo el flaco, pero apareció nuevamente cuando Luisa regresaba de cambiarse de ropa, compartí parte de la tarde con mi amiga, y antes de despedirme le pedí que me prestase el baño, donde me asee en el vide. Al salir de la casa de Luisa, me di cuenta que ese olor estaba pegado a toda mi ropa, no se como mi amiga no se dio cuenta de ello. Ya de camino a mi casa, me volví a cuestionar lo que me estaba pasando. Al llegar a mi apartamento, lo primero que hice fue darme una buena ducha con todo y ropa, la que luego metí sola en la lavadora. Ya más tranquila y refrescada, volví a pensar en las cosas que había hecho ese día, y me acordé de que un año a tras más o menos me había pasado algo similar, y que en los años anteriores para esa misma época como que me había vuelto loca por el sexo, sin importarme las consecuencias, lo que me comenzó a preocupar de verdad. Ya eran como las tres o cuatro de la tarde, cuando de tanto pensar en lo que me pasaba me quedé dormida en mi habitación, al despertarme ya eran cerca de las ocho de la noche, y no pensaba quedarme en casa viendo TV. seguía preocupada por esas ganas locas e incontrolables que me daban por que me cogieran, pero decidí salir a pasear en mi auto un rato, me puse un vestidito bien sencillo y sandalias. Tratando de no pensar más en eso, pero aunque no lo quería me preocupaba he irremediablemente volvía eso a mi cabeza, o sea que era lo que me había pasado ese día, lo de Mario o sea mi novio era digamos que normal, pero lo que hice con del vendedor y con el esposo de mi mejor amiga, no lo era. Ya serían cerca de las diez de la noche, cuando antes de dirigirme a mi apartamento, se me antojó tomar una cerveza, por lo que entré a un negocio con la idea de comprar un par de latas y llevármelas a casa, pero al entrar el sitio resultaba tan acogedor que decidí tomármelas en ese lugar, por lo le pedí al mesero que mejor me la llevase a la mesa. Ya estaba por terminármela, cuando entraron unos cinco jóvenes, al parecer celebraban que habían ganado un partido de no se que. Desde que llegaron, no hacían otra cosa que hablar del juego, y mirarme. De momento uno de ellos se levantó con dirección al baño, al regresar se detuvo en mi mesa con el fin de buscarme conversación, ya que estaba sola no vi nada malo en charlar un rato con el chico, quien posteriormente me invitó a su mesa, y me presentó a sus amigos. Por unos momentos mi mente voló, es decir que me puse a soñar despierta, pensando como sería el poder acostarme con todos esos chicos a la vez, me visualicé acostada sobre una de las mesas, con mi vestido todo abierto y con todos ellos sobre mi cuerpo. Pero como ya les dije normalmente soy muy conservadora con lo que se refiere al sexo, y quizás el miedo a lo que pudiera pasar, evitó que actuase como una loca. Por su parte los chicos no dejaban de hacer veladas insinuaciones, sobre mi persona, y hasta alguno que otro chiste subido de color y de muy mal gusto. Finalmente decidí retirarme, ya que su conversación mayormente giraba entorno al sexo. Tras pagar lo que yo había consumido, decidí salir del local y dirigirme a mi auto lo más pronto posible. Pero al sentarme tras el volante, me puse nuevamente a pensar en lo que pudo haberme pasado si me hubiera quedado tomándome otra cerveza, y me imaginaba como los cinco chicos terminaban por tener relaciones conmigo a un mismo tiempo, me di cuenta que eso es algo así, como una especie de fantasía que he tenido, desde que era adolescente, pero por el miedo a lo que me pudiera pasar, siempre me negué a mi misma a tan siquiera a pensar en eso seriamente. Mientras me encontraba sentada dentro de mi auto, casi sin darme cuenta mientras fantaseaba en mi mente, como sería hacer eso con esos cinco chicos a la vez, comencé a pasar mis dedos por sobre mi vulva y clítoris. No fue hasta que me di cuenta de lo que hacía, de inmediato dejé de hacerlo. Justo en ese momento los chicos salieron, estaban por montarse en una vieja camioneta de carga, de esas que son completamente cerradas, de carga color blanca, y sin detenerme a pensarlo mucho abrí la puerta de mi auto y me quedé con mis piernas bien abiertas, lo suficiente como para que cualquiera de ellos se diera cuenta de que no tenía nada puesto bajo mi vestido. Uno de ellos abrió la puerta trasera de su vehículo, y comenzaron a entrar, pero el último se fijo en mi, y de inmediato alertó a sus compañeros los que de inmediato salieron del vehículo y se dirigieron a donde estaba parado mi auto, de manera agradable uno de ellos preguntó si tenía algún problema con el auto a lo que le respondí que no, pero cerrando mis piernas, y ellos automáticamente lucieron desencantados, hasta que les repetí que mi auto no tenía problemas, que la del problema era yo por sentirme sola y sin nadie con quien hablar, o hacer otra cosa. Como dicen para buen entendedor pocas palabras bastan, y de inmediato el mayor del grupo, se me acercó diciéndome, al tiempo que me estiraba su manos para ayudarme a salir de mi auto, si lo desea puede acompañarnos, me dijo vamos a charlar un rato en el estacionamiento y tomarnos algo de vino, ya que el negocio va a cerrar, sin perder nada de tiempo salí de mi auto y los acompañé a su camioneta, cuando abrieron la puerta trasera, me di cuenta de que no tenía asientos, en su lugar solo tenía una gran cantidad de cojines regados por todo el piso de la camioneta, lo que me llamó la atención, y me invitaron a subir, al hacerlo de seguro se dieron cuenta de que no estaba usando nada de ropa intima, y antes de que me viniera a dar cuenta, los cinco ya se encontraban sobre mi cuerpo, en cosa de segundos me han prácticamente arrancado el pequeño vestido, dejándome por completo desnuda, al tiempo que uno de ellos cerraba la puerta del vehículo. Realmente me asusté y hasta traté de gritar pero me taparon la boca, mientras el vehículo arrancaba a toda velocidad. Inútilmente forcejeaba, tratando de zafarme de mis captores. A medida que la camioneta transitaba por las calles, cuatro de ellos me tenían sujeta contra el piso del vehículo, y discutían entre ellos que cosas harían conmigo. Uno propuso llevarme a la playa y en ese lugar como decían darme "pa bajo", o sea mantener relaciones sexuales conmigo, pero los demás no eran partidarios del sitio, en lo que si todo los cinco estaban de acuerdo era en metérmelo, a como diera lugar. Tratando aun de soltarme, le di una patada a uno de ellos en el muslo, de inmediato me ha soltado una soberana bofetada, que casi me dejó sin sentido. Cuando volví a tener plena conciencia de lo que pasaba frente a mi cara vi la reluciente hoja de una navaja a pocos centímetros de mi rostro, luego uno de ellos me dijo, sí no quieres que te corte la cara pórtate bien. Por lo que dejé de forcejear, ante el temor de que me fueran a desfigurar el rostro. Entre los cinco volvieron a discutir que hacían conmigo, cuando el mayor o el líder del grupo, les dijo. Lo que hagamos tenemos que hacerlo aquí adentro, nada de salir de la ciudad. Sentí que la camioneta dio unas cuantas vueltas, para finalmente detenerse, y entrar en retroceso en algún lugar. Nuevamente el líder tomó la palabra y dijo, a esta nos la vamos a coger, pero con calma, así que primero me toca a mí, y luego veremos quien sigue, así que pónganse de acuerdo entre ustedes fuera de la camioneta, mientras que yo lo hago. Al abrir la puerta apenas y pude ver una pared, y cuando los cuatro chicos restantes salieron me quedé a solas con él. Debido a la escasa luz no puedo describirlo físicamente, pero si me di cuenta de que únicamente se bajó los pantalones hasta las rodillas, tras lo cual se me vino en cima, diciéndome. Bueno querías hablar y algo más, bueno abre las piernas para ese algo más. Me sentí muy mal conmigo misma por lo que me estaba apunto de suceder, pero a medida que él comenzó a penetrarme, la verdad que esos sentimientos de culpa contra mi propia persona cambiaron radicalmente, dejé de actuar hipócritamente, de lamentarme de lo que me estaba por pasar y me dediqué a disfrutar por completo de la situación, ya que al fin y al cabo eso lo había deseado intimamente. A medida que él me clavaba su verga dentro de mi coño, comencé a decirle al oído que invitase a sus amigos para que todos jodieran conmigo a la vez. Él se quedó en silenció, pero de momento llamó a sus cuatro compañeros y les dijo lo que yo le había dicho al oído. Ellos al principio no le creyeron, pero cuado yo misma se los comuniqué casi se les cae la boca de sorpresa, uno a uno como locos, fueron nuevamente entrando dentro de la camioneta y quitándose parte de sus ropas, mientras que el menor sacó su verga y la colocó frente a mi cara, yo sin perder tiempo me he puesto a mamársela, el que me estaba dando por el coño se levantó, permitiendo que otro de sus amigos colocase su verga entre mis nalgas, pero sin llegar a introducírmela de inmediato por el culo, nuevamente él me volvió a penetrar sabrosamente por el coño mientras que a los dos restantes les agarré sus vergas con mis manos. Durante un corto rato al tiempo que mamaba, me daban por el coño y masturbaba a los restantes, mientras que el que me tenía puesta su verga entre mis nalgas se las arreglaba para comenzar a introducírmela por mi ano, lo que realmente me dolió bastante al principio, pero cuando finalmente me penetró totalmente y me apretó contra su cuerpo lo disfruté una enormidad. No se cuanto tiempo permanecimos dentro de la camioneta, pero la cosa es que entre los cinco por un buen rato me estuvieron dando y dando verga por cada orificio que se podía de mi cuerpo. Lo que más sorpresa me causó a mi y desde luego creo que también a ellos, era que actuaba como si estuviera poseída, no dejaba de pedir que me siguieran dando por todos lados, una vez que alguno de ellos se venía dentro de mí cuerpo, yo misma me pasaba mi vestido y me limpiaba ligeramente, lista para recibir al próximo. Cuando dejaron de darme por el coño, me puse a mamárselos con el fin de sencillamente sentirlos en mi boca, y una vez erectos nuevamente o les ofrecía mis nalgas o mi inflamado coño. Así pasamos gran parte de la noche, el solo hecho de estar siendo follada por todos esos chicos, me hacía disfrutar de unos tremendos orgasmos, como nunca en mi perra vida los había gozado, en toda esa noche me pude satisfacer toda, aunque reconozco que actuaba como una adicta en busca de su dosis. Finalmente tanto ellos como yo quedamos sumamente agotados, fue cuando me comencé a preocupar por lo que pudiera pasarme. El más joven abrió la puerta trasera de la camioneta, y tirando mi vestido fuera de la camioneta, me dejó bajar. De inmediato la camioneta arrancó, y me di cuenta que me encontraba desnuda del todo en el estacionamiento de donde me había subido a la camioneta, mi auto se encontraba a pocos pasos de mí, en el oscuro terreno me puse mi pequeño vestido todo sucio por la tierra y húmedo por el sudor, semen de ellos y mis flujos vaginales. Adolorida pero bastante satisfecha, me introduje en mi auto, cerré las puertas y ventanas, y decidí reposar un poco antes de ir a mi apartamento. Cuando desperté ya estaba amaneciendo, me vi en el espejo retrovisor y realmente parecía una un desastre, tanto en mi cabello todo despeinado y mi rostro en el que se me había corrido todo el maquillaje, había rastro de semen seco. De inmediato me dirigí apartamento, cuando pase frente al guardia de seguridad, este se me quedó viendo sorprendido, y hasta me preguntó si me había pasado algo, a lo que le respondí con una picara sonrisa que si. Al llegar, me quite el vestido y lo metí a la lavadora, luego me di un buen baño en la tina con agua caliente por espacio de casi dos horas, durante todo ese tiempo aparte de que reflexioné en lo que me había pasado en el transcurso del día anterior, por un largo rato acaricié mi vulva y clítoris mientras recordaba todas las locuras que había hecho. Realmente no me sentía violada, aunque no les voy a negar que si temí por mi vida, por unos momentos. Pero luego de eso no he vuelto a sentir esa loca he incontrolable necesidad que antes sentía por el sexo. Esa loca fantasía, de ser el centro de atención de un grupo de hombres se me había cumplido, en gran parte. Ahora nada más pienso, como sería hacer eso mismo, pero con mujeres como yo.

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